Querido lector, antes de nada, puesto que esta es la primera entrada en este blog, quiero presentarme. Me llamo Mario Santos Amézqueta, aunque todos me conocen como ‘Marucho’. A mis 80 años, paso buena parte de mis tardes en la portería de la Casa Sacerdotal San Juan de Ávila, en Almería, donde sirvo como voluntario y acompaño a sacerdotes mayores.
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Entre conversaciones, bastones y pequeños gestos de cuidado, encuentro nuevas páginas para una vida que todavía tiene mucho que contar.
Con la guitarra y la palabra
Nací en Godoy Cruz, Mendoza, Argentina, en 1946. Soy periodista y escritor, aunque me forjó de un modo especial mi paso por el seminario, que alimentó una fe que pronto salió a la calle: con la guitarra y la palabra acompañé a familias de villas de emergencia y a chicos de patronatos de menores.
Estudié Filosofía, Periodismo y Ciencias Sociales. Fui docente universitario, trabajador bancario y delegado gremial… Hasta que, en 1976, todo eso se cortó, pues sufrí el secuestro y la prisión bajo la dictadura argentina.
Después llegó el exilio. En Ecuador volví a levantar una familia y un trabajo. También creé proyectos de publicidad y producción audiovisual, así como publicaciones infantiles y, sobre todo, la Fundación Semilla de la Paz.
España me enseñó otros oficios
España me enseñó otros oficios. Trabajé como artesano y conocí también la incertidumbre de empezar de nuevo cuando ya parecía tiempo de descansar. La escritura me acompañó en esas vueltas. Soy autor de “La casa de todos”.
En este blog compartiré recuerdos, preguntas y escenas de la vida cotidiana donde busco las huellas de Dios. Mi fe tiene algo de aquel muchacho de la guitarra y mucho de las personas que me sostuvieron cuando necesité ayuda.
Escribo con humor, con ternura y con algunas heridas que todavía me piden palabras. Quisiera que el lector pudiera arrimar una silla y que nos sintamos entre amigos.
