Consagrados de La Serena abordaron los desafíos sociales y culturales de hoy

Analizaron los criterios para acompañar a las familias, lo que requiere tiempo, escucha, discernimiento y cercanía

Consagrados de La Serena abordaron los desafíos sociales y culturales de hoy
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En la casa de retiros El Tránsito, del arzobispado de La Serena, se reunieron los consagrados, sacerdotes, religiosas, religiosos y diáconos permanentes para reflexionar sobre la vida familiar actual y mejorar las formas de atención pastoral que les ofrece la iglesia arquidiocesana.



Este V Encuentro comenzó con la bienvenida del vicario pastoral, José Luis Flores, quien destacó que este encuentro fue preparado como un espacio de comunión, escucha y renovación en el Espíritu, favoreciendo el encuentro fraterno y la reflexión sobre la misión pastoral de la Iglesia frente a las distintas realidades familiares.

Acompañamiento pastoral

La primera exposición estuvo a cargo del Pbro. Arturo Zambrano, quien presentó “Criterios para acompañar a una Pastoral Familiar”. Su intervención fue acogida en pequeños grupos donde los participantes compartieron experiencias personales y pastorales a partir de la propuesta: “Compartir sobre mi experiencia familiar”.

Luego, el sacerdote Osvaldo Briceño Heredia abordó la “Familia: promotora de esperanza en la cultura actual”, entregando orientaciones para el trabajo en las comunidades. La exposición permitió un nuevo diálogo e intercambio entre los participantes sobre los desafíos que plantea el contexto social y cultural actual.

Uno de los principales énfasis señalados en la jornada estuvo puesto en la necesidad de comprender que cada familia atraviesa realidades particulares y que el acompañamiento pastoral requiere escucha, tiempo, discernimiento y cercanía.

Eucaristia Vida Consagrada La Serena

Los consagrados celebraron la Eucaristía en el V Encuentro en el que abordaron la atención pastoral de las familias

Acompañar con cercanía

El obispo auxiliar de La Serena, Enrique José Balzan Caruana, destacó que la misión de la Iglesia no se limita únicamente a transmitir su enseñanza, sino también a estar presente en las situaciones concretas que viven las personas. “Estamos llamados no solo a conocer y transmitir la doctrina de la Iglesia, sino también a acompañar con cercanía cada realidad concreta. Los problemas matrimoniales y familiares nos desafían a mirar cada situación de manera particular, porque ningún caso es igual a otro”, expresó.

Asimismo, señaló que la doctrina orienta el camino pastoral, pero debe ir acompañada de una actitud de acogida y discernimiento: “Tenemos el deber de acoger, discernir y acompañar personalmente a quienes atraviesan situaciones complejas. Es una tarea que exige tiempo y dedicación, pero que forma parte esencial de nuestra misión pastoral”.

La ciudad de La Serena está a 470 kilómetros al norte de Santiago y es la sede del arzobispado que comprende toda la región de Coquimbo. La población total es de 691.000 habitantes, de los cuales 421.000 se declaran católicos: el 60,9 %.

Esa población es atendida en 34 parroquias por 34 sacerdotes diocesanos y 25 religiosos, con el valioso apoyo de 65 diáconos permanentes, 27 religiosos y 114 religiosas.

Caminar junto a cada familia

Al término de este encuentro anual, María del Carmen Donda, religiosa de la Congregación de las Hermanas Carmelitas Misioneras, dijo que “Esta realidad nos interpela profundamente, porque las dificultades que viven hoy las familias son múltiples y muy diversas. Nos impactó especialmente la invitación a acompañarlas de cerca, sin imponer, sino estando presentes, escuchando y ofreciendo un acompañamiento personalizado según cada situación”.

La religiosa recordó además que tanto las familias migrantes como las chilenas enfrentan situaciones marcadas por la pobreza, la falta de oportunidades, el aislamiento asociado al uso de las nuevas tecnologías y problemáticas como la drogadicción y el alcoholismo, realidades que exigen respuestas pastorales cada vez más concretas y cercanas.

Una reflexión similar compartió el P. Tito Javier Ponce, sacerdote de la parroquia “Sagrada Familia”, de Coquimbo: “Las distintas realidades que viven hoy las familias nos interpelan profundamente y nos llaman, como Iglesia, a ofrecer un acompañamiento cercano y personal. No todas las situaciones son iguales y, por eso, es fundamental saber escuchar, acoger y caminar junto a cada familia, sin imponer respuestas, sino ayudándolas desde su propia realidad”, afirmó.

La diócesis fue erigida el 1 de julio de 1840 por el Papa Gregorio XVI. El 29 de mayo de 1939 fue elevada al rango de arquidiócesis metropolitana por el papa Pío XII.

Desde el 14 de diciembre de 2013 su arzobispo es René Rebolledo Salinas quien tomó posesión el 8 de marzo de 2014. Actualmente es, además, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile.

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