La Iglesia propone una atención espiritual más concreta ante el maltrato doméstico

  • Los expertos reunidos en el Vaticano apuestan por la escucha activa y nuevas respuestas ante una sociedad en cambio
  • El Pontífice, convaleciente de su operación, ha trasladado su cercanía a los participantes y se compromete a reflexionar sobre sus conclusiones

Encuentro Amoris laetitia en el Vaticano. Foto: Vatican Media
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El Vaticano ha puesto el broche final a las jornadas conmemorativas por el 10º aniversario de la exhortación apostólica del papa Francisco ‘Amoris Laetitia’ con una rueda de prensa en la que se ha apelado a buscar nuevas respuestas para las nuevas preguntas que plantea la sociedad actual.



La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha sido el escenario donde se han desgranado las conclusiones de esta cumbre –a la espera de la revisión por parte del papa León XIV de las conclusiones finales–, celebrada entre el 7 y el 14 de octubre bajo un lema centrado en la proclamación del Evangelio junto a las familias de hoy.

Los presidentes de las conferencias episcopales y expertos congregados han coincidido en la necesidad de que la Iglesia mantenga una visión clara y preste especial atención a las profundas transformaciones que atraviesan los vínculos matrimoniales en todo el globo.

El respaldo del Papa

El encuentro ha estado marcado por la cercanía espiritual con el Papa, quien tuvo que someterse a una intervención quirúrgica este 13 de octubre para extirparle un adenocarcinoma pulmonar. A pesar de su convalecencia, el pontífice se ha dirigido por escrito a los participantes para garantizarles que leerá atentamente los frutos de sus debates y que, a su debido tiempo, les trasladará sus propias reflexiones al respecto.

Según ha explicado el jesuita Giacomo Costa, responsable metodológico de la cita, las mesas de trabajo han propiciado un intercambio muy constructivo. En este sentido, los asistentes han puesto el acento en la urgencia de brindar un apoyo tanto espiritual como material y oportuno ante problemas como la violencia y el maltrato en el hogar.

Esta asistencia, han recalcado, debe centrarse en blindar a los menores y a las personas más vulnerables, al tiempo que se trabaja para borrar el estigma social que a menudo frena a las víctimas a la hora de pedir auxilio en sus momentos de mayor dificultad.

El papel social de la familia

Lejos de encerrarse en sí mismas, las familias están llamadas a “dar un paso al frente en la esfera pública”. Costa ha incidido en que el compromiso de los hogares no puede limitarse a las relaciones más íntimas, sino que debe ensancharse hacia el ámbito político, económico y social, poniendo como ejemplo aquellas casas que se convierten en verdaderos espacios de paz al acoger a personas migrantes. Esta dimensión misionera quedará plasmada en el informe de síntesis final, un texto que ha sido avalado por la asamblea tras diversas deliberaciones tanto en grupos como en sesión plenaria.

Por su parte, el arzobispo Philippe Bordeyne ha desgranado los ejes de este documento, subrayando que la fragilidad humana y los acelerados cambios socioeconómicos obligan a la Iglesia a recurrir a su doctrina social no como una receta mágica, sino como una tradición viva capaz de alumbrar soluciones inéditas a las cuestiones de hoy en día. Bordeyne ha dejado claro que la tarea prioritaria de los pastores en estos tiempos de transformación constante no es emitir juicios sobre las familias, sino sentarse a escucharlas.

A modo de ejemplo, el prelado ha relatado cómo el simple hecho de escuchar a una familia agobiada por el uso excesivo del teléfono móvil durante las comidas les ayudó a relativizar el conflicto y afrontarlo con mayor ligereza tiempo después, aun sin haberlo solucionado del todo. Asimismo, ha apuntado que cuando dos jóvenes deciden pasar por el altar, se erigen ante su generación como los verdaderos portadores de los cambios de su tiempo.

Una conversión pastoral del acompañamiento

Las voces llegadas de distintos rincones del mundo han enriquecido el debate vaticano. El arzobispo maltés Charles Jude Scicluna ha aplaudido que la Iglesia haya devuelto a la familia al centro de su tablero, recordando que el texto papal ya exigía hace una década una auténtica conversión pastoral para poner la escucha por delante de los juicios de valor. Esta misma línea de acompañamiento ha sido defendida por el cardenal ecuatoriano Luis Gerardo Cabrera Herrera, quien ha apostado por extender esta labor a toda la comunidad eclesial.

Desde el terreno africano, el sacerdote nigeriano Stanislaus Chu Ilo ha reconocido con pragmatismo que es imposible resolver todos los problemas, pero ha insistido en que la institución debe aprender a comunicarse precisamente a través de esa escucha activa. Finalmente, testimonios laicos como los de Solange Gregory y Alisson Roberto Schila han evidenciado que abordar la realidad familiar reconociendo tanto sus flaquezas como su enorme riqueza genera un arraigo eclesial mucho más sólido y profundo.

El prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el cardenal Kevin Joseph Farrell, fue el encargado de clausurar las jornadas remarcando la trascendencia de seguir asimilando en la práctica pastoral las enseñanzas que arroja este documento.

El cardenal Luis Antonio Tagle celebra la Santa Misa que pone fin al encuentro con motivo del décimo aniversario de la publicación de la exhortación apostólica ‘Amoris Laetitia’ en la plaza de San Pedro. Foto: EFE

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