Tribuna

Cumbre ‘Amoris laetitia’: hacer realidad lo vivido

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Ha sido más de una semana de encuentro y de diálogo en comunión, en torno a los diez años de ‘Amoris laetitia’ y con la misma metodología que en el Sínodo: la conversación en el Espíritu, teniendo como documento de trabajo el índice temático que se había publicado previamente



Este contiene cinco subtemas: las familias hoy: realidad, belleza y desafíos; los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial; la vida matrimonial: los primeros cinco años, un tiempo decisivo; en las dificultades de la vida: acompañar y sostener; las familias cristianas, sujetos de la misión de la Iglesia.

Ellas son sujetos de su misión

Este itinerario es sobre todo pastoral y sitúa en el centro a las familias, no solo como destinatarias de la acción de la Iglesia, sino como sujetos de su misión, a través de los cuales el Evangelio se traduce en las relaciones cotidianas, en la toma de decisiones, en la fragilidad y también en la esperanza.

La idea es realizar una asamblea de evaluación para recoger los aprendizajes adquiridos a lo largo de esta década, marcada, por otra parte, por múltiples cambios muy vertiginosos. Hemos trabajado en mesas redondas de 12 personas, teniendo cada una un facilitador/a, un secretario/a y una persona como relator/a encargada de presentar a la asamblea el resultado de cada grupo.

Encuentro Amoris laetitia

Encuentro por los 10 años de Amoris laetitia en el Vaticano. Foto: Vatican Media

Durante la mañana, comenzando con un momento de oración, escuchábamos testimonios de familias y reflexiones de diversos especialistas; seguidamente, se iniciaba la dinámica indicada, basada en la oración, el silencio y el compartir. Por la tarde, cada grupo, en la persona de su relator/a, daba cuenta a toda la asamblea de sus conclusiones. Finalmente, se abría un turno de intervenciones libres.

Sobre mis sensaciones o resonancias

Sobre mis sensaciones o resonancias de esta experiencia vivida, lo primero que me surge es observar, con buena dosis de asombro, que los desafíos son universales; aunque con matices según los contextos, se observan unos ejes que cruzan las diversas sociedades y que son coincidentes.

Al escuchar las experiencias de cada realidad, se tiene la impresión de que la globalización es más real de lo que muchas veces percibimos. Así, fenómenos como el fuerte descenso de la natalidad y de los matrimonios —sobre todo sacramentales, pero también civiles—, la migración, el trabajo, la vivienda, el crecimiento de las parejas de hecho, la falta de testimonios de referencia, la violencia en todas sus formas y otros tantos fenómenos de carácter sociopolítico, cultural, económico y religioso nos presentan un conglomerado de causas difícilmente separables y no exclusivas de cada lugar.

Esa primera toma de contacto con la realidad nos fue llevando a preguntarnos qué hacer y, sobre todo, cómo hacerlo desde la Iglesia. Está claro que las respuestas de hace unos años ya no nos sirven. Necesitamos nuevas respuestas para situaciones tan novedosas. Nos desconciertan, nos inquietan y no siempre acertamos, pero lo que se vio con bastante claridad es que no podemos quedarnos inertes, sino que debemos buscar, ser creativos, arriesgar y probar, aun con la posibilidad de equivocarnos.


*María Luisa Berzosa González, Hija de Jesús, ha sido facilitadora del Encuentro celebrado en Roma.

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