La fallida ejecución de Christa Pike reabre el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos

  • En una declaración conjunta, los obispos luteranos, episcopales y católicos del estado de Tennessee piden al gobernador que “conmute la sentencia”
  • Defienden que “todo ser humano lleva la imagen de Dios y, por lo tanto, posee una dignidad que ni siquiera el pecado más grave puede borrar”

La fallida ejecución de Christa Pike reabre el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos
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El pasado 30 de septiembre, Christa Pike, de 50 años, debería haber fallecido Condenada a muerte en Tennessee (es la primera mujer en recibir este castigo en este estado de Estados Unidos en dos siglos), las dos inyecciones letales que le suministraron no hicieron el efecto esperado y sobrevivió. De hecho, fue trasladada a un hospital y los médicos luchan por salvarle la vida.



Casi una semana después, mientras permanece inconsciente y conectada a un respirador, estando en el aire si sobrevive o no, el caso ha conmocionado a millones de personas y ha reabierto el debate social sobre la pena de muerte.

Han pasado tres décadas

Empezando por el hecho de que hayan pasado tres décadas desde que Pike fuera condenada con el máximo rigor posible. Y es que fue en 1996 cuando un tribunal la sentenció como culpable por el asesinato, un año antes, de Colleen Slemmer, de 19 años.

En una declaración conjunta, los líderes de las Iglesias del estado de Tennessee (la luterana, la episcopal y la católica, con los obispos David P. Talley, J. Mark Spalding y Mark Beckman entre los firmantes) han enviado una carta al gobernador local, Bill Lee. En ella, le solicitan, “respetuosamente y con urgencia, que conmute la sentencia de muerte de Christa Pike y garantice que no se intentará ejecutarla nuevamente”.

Por supuesto, insisten en que son “conscientes del horrible asesinato de Colleen Slemmer y del inmenso dolor que sufren su familia y quienes la amaban”. En ese sentido, “nada en nuestra solicitud disminuye la gravedad de ese crimen, el valor incalculable de la vida de Colleen ni la legítima responsabilidad del estado de exigir responsabilidades a quienes cometen actos de violencia”.

Desde la certeza de que toda vida es digna

Pero, al mismo tiempo, desde la certeza de que toda vida es digna y ha de defenderse en todas las circunstancias, reivindican que “la rendición de cuentas no tiene por qué implicar otra muerte”.

Así, “nuestras iglesias se han opuesto de manera constante y prolongada a la pena capital”. Desde unas “convicciones que nacen del corazón de nuestra fe cristiana”, defienden que “todo ser humano lleva la imagen de Dios y, por lo tanto, posee una dignidad que ni siquiera el pecado más grave puede borrar”.

De ese modo, “creemos en la responsabilidad, pero también en el arrepentimiento, la redención, la misericordia y la posibilidad de transformación”. Al fin y al cabo, “el Evangelio nos llama constantemente a trascender los ciclos de violencia y muerte e ir hacia la ardua labor de la justicia, la reconciliación, el arrepentimiento y la vida”.

“Se agravaría una situación ya de por sí grave”

Además de que hay una duda razonable en este caso concreto, pues Pike ya recibió su castigo una vez que “el estado le administró los fármacos letales prescritos”. Luego, cuando, “a pesar de ello, sobrevivió”, es un hecho que “otro intento de quitarle la vida agravaría una situación ya de por sí grave”.

Ahora, estando todo en manos del gobernador, se llama a este a tener “un acto de misericordia” y que “preserve su vida”. Al fin y al cabo, “tal acto no niega la justicia. Demuestra que la Justicia no tiene por qué convertirse en venganza y que el estado de Tennessee puede optar por la moderación, la dignidad humana y la clemencia”.

Christa Pike

Christa Pike. Foto: EFE

A expensas de ver si Pike sobrevive finalmente o no y teniendo en cuenta que, en mayo, ya se suspendió en Tennessee otra ejecución al no encontrarse la vena de un reo (Tony Carruthers) condenado a la pena capital, el gobernador Lee ha anunciado que suspende todas las ejecuciones pendientes durante el resto del año y ha ordenado una revisión independiente sobre el proceso de inyección letal.

Campaña de Catholic Mobilizing Network

Como recoge Vatican News, la organización Catholic Mobilizing Network ha aprovechado este polémico caso para organizar una campaña por la abolición de la pena de muerte, llamando a los estadounidenses a “no aceptar nunca las ejecuciones sancionadas por el Estado”.

Su directora, Krisanne Valliancourt Murphy, ha difundido un mensaje en el que denuncia que “no hay nada normal en quitar una vida, y los acontecimientos horripilantes de la noche del miércoles [con la fallida ejecución] nos recuerdan eso”.

“La Iglesia enseña que la pena de muerte es ‘inadmisible’ porque toda vida humana es sagrada, sin importar el daño que una persona haya causado o sufrido, y porque tenemos formas más eficaces de proteger a la sociedad que quitar otra vida”, enfatiza la dirigente de la entidad católica.

Un proceso retraumatizante para la familia de su víctima

“Rezamos por el estado actual de la señora Pike y por la familia de la víctima, Colleen Slemmer, ya que esta situación debe de estar siendo sin duda retraumatizante”, concluye.

Entrevistada por la agencia SIR, Murphy deplora que “el sistema de la pena capital se ha vuelto cada vez más engañoso, haciendo que las ejecuciones parezcan más aceptables, asépticas y humanas. Pero nunca lo son”.

Porque, “ya sea que una persona sea fusilada, ejecutada en la silla eléctrica, inyectada o gaseada, cada ejecución acaba con una vida dada por Dios, dotada de dignidad y valor intrínsecos. Cada una es un acto flagrante de violencia estatal. Los impactantes sucesos de los últimos días lo demuestran con absoluta claridad”.

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