Frente al “pesimismo estéril”, León XIV llama en Francia a ser una Iglesia “en estado de iniciación”

El Papa se reunió en el Institut Catholique con catecúmenos y neófitos, celebrando el inesperado florecimiento de nuevos creyentes en la secularizada sociedad francesa

Frente al “pesimismo estéril”, León XIV llama en Francia a ser una Iglesia “en estado de
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El clásico y conocido Institut Catholique de Paris fue el escenario del segundo encuentro matutino del papa León XIV, en su segundo día de viaje apostólico a Francia. Allí se reunió este sábado, 26 de septiembre, con los miembros de la Asamblea sinodal provincial, los catecúmenos y neófitos.



Rebrote de iniciación cristiana

El arzobispo metropolitano de París, Laurent Ulrich, dio la bienvenida al pontífice recordando la riqueza espiritual del lugar y entregándole el ‘Instrumentum Laboris’ de la Asamblea. En sus palabras de saludo, el prelado constató que “este renuevo de la demanda de los sacramentos de la iniciación cristiana nos asombra, y vemos en ello la obra del Señor”.

A continuación, tres voces representaron este renacer espiritual: Jaoide, un joven de origen magrebí que encontró la verdad leyendo el Nuevo Testamento, explicó que eligió el nombre de Josué para su bautismo porque “representa la confianza en Dios y la determinación a pesar de las dificultades”; Marielle, bautizada recientemente, planteó el gran desafío pastoral al preguntarse “cómo evitar el ‘vacío post-bautismo’”; y Sophie, acompañante de catecúmenos, reconoció que “los catecúmenos me enseñan tanto como yo les enseño a ellos… somos compañeros”.

El papa León XIV rinde homenaje frente a la Escalera de los Mártires, en la iglesia de Saint-Joseph-des-Carmes, al margen de una reunión celebrada en el Instituto Católico de París, en París- Foto: Vatican Media

Redescubrir el evangelio

En su discurso, León XIV reconoció sentirse “maravillado por el número de personas que hoy se acercan al umbral de la fe y los numerosos adultos que piden recibir los sacramentos de la iniciación cristiana”. Para el Papa, el hecho de que tantas personas redescubran el Evangelio en una sociedad fuertemente secularizada como la francesa es “un signo tangible de la obra de la gracia de Dios, que supera los análisis estadísticos y sociológicos”. Exigió que este fenómeno sea acogido con responsabilidad y urgió a rechazar toda actitud derrotista y el “pesimismo estéril”.

El Papa invitó a recuperar “el estilo propio de Dios, hecho de cercanía, compasión y ternura” para “reconocer, acoger y custodiar la pequeña llama que el Espíritu Santo ha encendido en la oscuridad de la noche”. Para lograrlo, recuperó una histórica propuesta del episcopado francés, exhortando a encarnar una Iglesia “en estado de iniciación” cristiana. El Obispo de Roma detalló que “estar ‘en estado de iniciación’ significa acoger a quienes comienzan a buscar a Dios descubriendo en ello una oportunidad y una misión”, lo que implica cuidarlos “incluso después de que hayan recibido los sacramentos”.

Acompañar e integrar

Respondiendo directamente al testimonio de la neófita Marielle sobre el vacío tras el bautismo, León XIV subrayó que “es esencial, entonces, acompañar e integrar plenamente a estas personas en nuestras comunidades y en nuestras asambleas de oración después de su bautismo, ofreciéndoles un ambiente familiar y una formación lo más integral posible”.

Señaló que los nuevos creyentes necesitan “descubrir cada vez más la riqueza de la doctrina” y “ser iniciados e introducidos en la vida litúrgica de la Iglesia”. Sobre esto último, advirtió que la liturgia no es “una realidad “posterior” a la catequesis”, sino que “manifiesta y actualiza el misterio de la Pascua de Cristo y, por ello, es el acontecimiento capaz de revelar el sentido de la Buena Nueva”.

Finalmente, el pontífice enfatizó que este caminar juntos exige formadores maduros para acoger a quienes llegan “marcados por experiencias dolorosas, situaciones de soledad y heridas profundas”. Recordó el ejemplo de san Agustín, cuya fe era al bautizarse “apenas una pequeña semilla” que luego “creció y se multiplicó, hasta convertirse en un árbol tan grande”, y concluyó con un enérgico mandato a los neófitos y catecúmenos: “¡Sean ustedes también misioneros del Evangelio en esta sociedad!”.

León XIV en el Instituto Católico de París. Foto: EFE

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