El monasterio que se salvó de las llamas en Pelayos de la Presa

  • El conjunto madrileño de Santa María la Real de Valdeiglesias fue rescatado del olvido por el arquitecto Mariano García Benito
  • El cenobio, víctima de los incendios, la desamortización y el derrumbe, escapó del fuego en la Sierra Oeste el pasado verano
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Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, en Pelayos de la Presa (Madrid)
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“No quiero un monasterio, quiero salvarlo y devolvérselo a la sociedad”. Y ese fue, exactamente, el milagro del arquitecto Mariano García Benito con el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, el cenobio más antiguo de la Comunidad de Madrid, popularmente conocido como el monasterio de Pelayos de la Presa, población de poco más de tres mil habitantes en la Sierra Oeste donde se erige.



El propio García Benito –fallecido en 2012– lo contó en numerosas ocasiones: “En el año 1974, leyendo un periódico, me encontré un anuncio que decía que se vendían ruinas de un monasterio. Yo, como arquitecto, me quede impresionado, ¿cómo se podía vender en esa época un monasterio? Cuando vine a verlo, me quedé sobrecogido de lo que aquí había. Estaba hecho una pena, no lo había tocado nadie desde 1835 salvo para rapiñar. Por todo este valle existen piezas repartidas del monasterio. Ni los antiguos propietarios, ni el ayuntamiento, ni los vecinos le daban valor alguno”.

Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, en Pelayos de la Presa (Madrid)

El incendio del pasado verano en la Sierra Oeste se quedó a las puertas del monasterio. Foto cedida al diario ABC

El anuncio por palabras que apareció en ABC decía: “Sesenta kilómetros, Madrid, vendo ruinas, magnifico monasterio, con 4.500 metros cuadrados de terreno. También venderla con 60.000 metros cuadrados en total”. Cuando el arquitecto fue a verlo, la maleza y los chopos lo tenían casi oculto. “Era desolador”, admitió en 2009. Lo poco que pudo observar le bastó: “Vi los estragos causados por la rapiña en siglo y medio, me pareció un desafío adquirirlo y me puse manos a la obra. Me tentó la idea de rescatar de la ruina este magnífico conjunto”.

La amenaza no solo era el derrumbe. “No tenía ninguna protección ni de leyes ni de ordenanzas municipales. De hecho, estaba previsto levantar en su entorno una urbanización de chalets, algunos de los cuales lindaban con la fachada este del monasterio”, explicó en 2011 el arquitecto, autor de edificios de oficinas sobresalientes, como Philips Ibérica y Cuzco IV en Madrid.

Diez millones de pesetas

Lo compró por diez millones de pesetas, apenas sesenta mil euros. “Empleó toda su energía y mucho dinero de su bolsillo en rehabilitarlo, era su pasión”, según Ana Muñoz García, una de sus sobrinas y actual presidenta de honor de la Fundación que creó el Ayuntamiento de Pelayos de la Presa en 2003, cuando García Benito le donó el cenobio, y que desde entonces lo enseña, difunde y sigue recuperando.

“Este es un monasterio que ha tenido una gran historia y mucha vida. El abad era señor de San Martín y de Pelayos. No logro comprender cómo todavía hoy es tan desconocido para la mayor parte de la gente”, lamentaba García Benito en 2009. “En la Comunidad de Madrid solo hay tres grandes monasterios: en El Escorial del siglo XVI, en El Paular del siglo XIV y este que es románico del siglo XII –explicó al periódico A21 sobre la joya cisterciense–. Tiene todos los estilos arquitectónicos que surgen desde el románico hasta el siglo XVIII, pasa por mudéjar, plateresco, gótico, renacimiento y barroco. Es todo un muestrario de arquitectura”.

Evitar el expolio

Lo más urgente era evitar el expolio: “Lo primero que hice fue cerrar toda la finca. Mi primera intención era protegerlo. Mi suerte es que mi profesión era arquitecto y eso me daba la tranquilidad de saber lo que podía hacer. Afortunadamente, al año y medio salieron las primeras normas subsidiarias y conseguí que se eliminara la edificabilidad de todas las parcelas que pertenecían a la finca del monasterio, unas cuarenta. Así, conseguí que ya solo se pudiera restaurar el monasterio”.

Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, en Pelayos de la Presa (Madrid)

Interior del monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, en Pelayos de la Presa (Madrid). Foto: Miguel Ángel Camón Cisneros. Dirección de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid

Y proseguía: “Posteriormente, en 1983, se declaró Monumento Histórico Artístico de carácter nacional, con lo que se consiguió una total protección. Durante estos años, lo que he estado haciendo es cercarlo, limpiando y conservando lo que existía hasta ese momento. En 1988, comencé a restaurar la torre, vi que la mejor manera de protegerlo era estando aquí. También se dejaron de hacer algunas barbaridades, como el rodaje de películas de miedo, y evitamos que algunas personas siguieran viniendo a llevarse piedras”.

El relato de Mariano García Benito sirve para seguir la travesía de un edificio excepcional: “Este monasterio tuvo mucha importancia, pero a partir de 1835, con la desamortización de Mendizabal, se expropió y se vendió a particulares. Las obras de arte que existían se trasladaron en carretas de bueyes a Madrid al convento de la Trinidad, ya desaparecido. Por el camino se perdieron y estropearon muchas cosas”.

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