Demonios, exorcismos, homosexualidad, transgenerismo, comunismo, familia y Biblia. El cardenal Raymond Leo Burke ha mantenido una extensa conversación con Shawn Ryan en la que el antiguo prefecto de la Signatura Apostólica ha recorrido buena parte de los temas que han marcado durante años su perfil como una de las voces más conservadoras del Colegio Cardenalicio.
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La entrevista parte, sin embargo, de un terreno mucho menos habitual. Ryan confiesa al purpurado que, después de varias experiencias con sustancias psicodélicas, cree haber visto el infierno y haberse encontrado con “entidades demoníacas”. Asegura además que posteriormente comenzaron a producirse en su casa fenómenos que considera sobrenaturales y que ha llegado a someterse a cuatro exorcismos con dos sacerdotes distintos.
“El demonio odia absolutamente a cualquiera que lleva la verdad a los demás”, responde Burke. “Le gusta especialmente meterse con los aparatos electrónicos”. Ryan, por su parte, relata que ha visto marcos salir despedidos de las paredes, que ha experimentado sensaciones extrañas en su cuerpo y que las alarmas de humo de su casa comenzaron a sonar repetidamente durante la noche. Cree que todo ello guarda relación con su intención de dedicar una serie de programas a explicar la Biblia.
“Creo que esto está sucediendo porque algo no quiere que haga lo que estamos a punto de hacer hoy”, señala. “Yo también lo creo”, responde Burke. Y es que, para el cardenal, Satanás “hace todo tipo de cosas para intentar destruir a las personas” y tiene en la familia uno de sus principales objetivos.
“El diablo es homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira”, recuerda. “Y cuanto más se busca la verdad en Jesucristo”, sostiene, “más oposición puede encontrarse”. Burke llega incluso a asegurar que, según su propia experiencia, al demonio “le gusta especialmente meterse con los aparatos electrónicos” para “frustrarnos, distraernos y desanimarnos”.
“Creo que su principal tentación es el desánimo”, añade el purpurado. “Puede convencerte de que lo que estás intentando hacer no es posible, de que solo va a causarte daño. Y, si lo abandonas, entonces ha conseguido su propósito”, insiste Burke.
Una visión del infierno
Ryan cuenta también que durante una de sus experiencias psicodélicas creyó contemplar el infierno. “Allí no había nada. No había sensación de Dios, de Cristo ni de nada bueno. Estaba vacío”, relata. Durante aproximadamente una hora y media, asegura, solo experimentó “miedo extremo” y “ansiedad extrema”.
Burke relaciona inmediatamente ese testimonio con las apariciones de Fátima de 1917 y la visión del infierno atribuida a los tres pastorcillos. “O convertimos nuestras vidas a Cristo, volvemos hacia Dios y purificamos nuestra vida de todo aquello que no pertenece a Dios, o vamos en esa dirección”, sostiene.
Del Antiguo Testamento a la actualidad
Aunque la mayor parte de la entrevista está dedicada realmente al Antiguo Testamento. Sin embargo, al recorrer algunos de sus relatos, Burke establece numerosos paralelismos con la sociedad contemporánea, la cual asemeja con Sodoma y Gomorra.
El cardenal sitúa detrás de muchos de los cambios culturales una idea que considera especialmente problemática: que el ser humano pueda entenderse como “el autor de mi propio ser”. Por eso, Burke critica una visión según la cual una persona tendría derecho a decidir de manera absoluta sobre su propia existencia o “a cambiar la identidad que me fue dada al nacer”.
Asimismo, el cardenal señala directamente el matrimonio entre personas del mismo sexo, el cual considera “una herejía no solo contra la fe, contra lo que nos enseñan las Escrituras, sino contra la propia razón”. De hecho, para Burle la “agenda homosexual” es una de las manifestaciones de la rebelión contemporánea frente a la ley de Dios.
Mete en el mismo saco las operaciones de reasignación de sexo. “La medicina es el arte de sanar, de curar. No debe utilizarse para otros fines”, señala, pero, cuando se utiliza para estos fines, parte de la profesión médica se ha dedicado a “mutilar a las personas” para intentar adecuar su cuerpo a una identidad sexual diferente de aquella con la que nacieron.
El cardenal sostiene además que “nadie puede ser feliz de esa manera” y apunta a los casos de personas que, tras someterse a determinadas intervenciones, han emprendido acciones legales contra los profesionales que las atendieron. “Simplemente no es razonable pensar que puedas cambiar tu identidad sexual”, afirma. Para Burke, “Dios nos crea varón o mujer” y cada persona debería estar “agradecida” por esa identidad y desarrollar los dones que, a su juicio, se derivan de ella.
Contra el comunismo
Burke critica también al “materialismo ateo del comunismo” como ejemplo de una ideología que niega la ley de Dios, ya que, a su juicio, supone “esclavizar a las personas a una ideología” contraria a la fe cristiana.
Frente a todo ello, coloca a la familia como uno de los principales espacios de resistencia cultural y espiritual. “Tenemos que hacer de Cristo el Rey en nuestras familias, en nuestros hogares”, afirma. “Hacer que Cristo reine en nuestras vidas y en nuestras familias transformará a quienes están a nuestro alrededor y transformará a la propia sociedad”.
