León XIV a las Iglesias árabes: “No tengáis miedo de vuestra pequeñez”

El Papa pide a los obispos latinos de Oriente Medio y el Golfo que sean “artesanos de reconciliación” y que sus comunidades se conviertan en casas donde “nadie se sienta extranjero”

León Iglesias arabes
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“No tengáis miedo de vuestra pequeñez”. Con esta invitación, León XIV ha querido animar este jueves a los obispos de la Conferencia Episcopal Latina en las Regiones Árabes (CELRA), responsables de comunidades cristianas que viven en algunos de los territorios más golpeados por la guerra, la emigración y las tensiones religiosas de Oriente Medio.



El Papa los ha recibido en audiencia en el Vaticano y ha dedicado buena parte de su discurso a recordarles que la importancia de la presencia cristiana no puede medirse únicamente por el número de fieles, las estructuras disponibles o los recursos económicos.

“La fecundidad de la Iglesia no se mide en los números, en las estructuras o en los recursos, sino en la fidelidad al Evangelio”, ha afirmado. Y es que una comunidad pequeña, ha añadido, puede seguir siendo una presencia decisiva “no porque busque el poder, sino porque sirve; no porque se imponga, sino porque da testimonio; no porque responda a la violencia con otra violencia, sino porque opone a la fuerza la caridad”.

Iglesias que conocen el martirio

“Vuestras Iglesias han conocido el testimonio del martirio”, ha señalado, evocando a la religiosa Leonella Sgorbati, misionera de la Consolata asesinada en Somalia, a las Misioneras de la Caridad asesinadas en Yemen y a numerosos sacerdotes, religiosos y fieles muertos en Irak, Siria y otros territorios atravesados por la violencia.

“Sus nombres quizá no sean conocidos por el mundo, pero son bien conocidos por Dios”, ha afirmado. Para el Pontífice, la memoria de esos cristianos debe impedir que las comunidades cedan “ni al miedo ni a la resignación”, especialmente en un momento en el que muchas de ellas ven disminuir su población debido a la emigración.

“Que nadie se sienta extranjero”

Por otro lado, el Papa ha puesto especial atención en un fenómeno que caracteriza hoy a buena parte de la Iglesia católica en la región: la presencia de millones de trabajadores migrantes, especialmente en los países del Golfo. Muchos de ellos, ha recordado, viven lejos de sus familias y afrontan situaciones de “soledad y precariedad”.

Por eso ha pedido a las parroquias que sean “casas en las que nadie se sienta extranjero” y ha reclamado defender “la dignidad de cada persona” reconociendo “en cada migrante a un hermano y una hermana”. Para León XIV, esta acogida no constituye simplemente una tarea asistencial. Es también una forma de evangelización: “Así la caridad se convierte en testimonio del Evangelio y escuela de fraternidad”.

Dialogar sin miedo

“La variedad de las tradiciones cristianas es una riqueza que debe vivirse en la unidad”, ha continuado el Papa. Y desde esa identidad ha pedido construir un diálogo “sincero” con otras comunidades cristianas, con los musulmanes y con las distintas tradiciones religiosas presentes en esos territorios.

“Dialogar no significa renunciar a la propia identidad, sino vivirla sin miedo al encuentro”, ha explicado. Por eso, en lugares donde la guerra ha sembrado desconfianza durante años, ha añadido, “cada gesto de estima, colaboración y respeto puede convertirse en un paso hacia la reconciliación y la paz”.

“Vuestra misión no consiste simplemente en conservar una presencia cristiana, sino en hacer presente a Cristo”, ha añadido el Papa. Eso significa anunciarlo, celebrar los sacramentos, rezar y reconocerlo también “en los pobres, en los que sufren, en los migrantes y en cada persona puesta bajo vuestro cuidado”.

León XIV ha pedido igualmente no permitir que las emergencias permanentes hagan perder de vista el centro de la vida eclesial. “Una Iglesia capaz de servir debe ser ante todo una Iglesia que reza, escucha la Palabra y vive de los Sacramentos”, ha recordado.

Audiencia León Iglesias arabes

León XIV con los obispos de la Conferencia Episcopal Latina en las Regiones Árabes (CELRA). Foto: Vatican Media

Sembrar aunque no se vean los frutos

Familias y jóvenes han ocupado también un lugar destacado en el discurso. El Papa ha pedido que las comunidades ayuden a las primeras a continuar siendo el espacio principal de transmisión de la fe y que los jóvenes, muchas veces atrapados “entre grandes aspiraciones y un futuro incierto”, encuentren en la Iglesia “una casa que los acoja, los escuche y los ayude a reconocer el valor de su vida”.

“No estáis llamados a resolver todos los problemas de vuestras tierras”, les ha dicho. “No busquéis ante todo el éxito o el reconocimiento: buscad la fidelidad”. “Sed voz de verdad, de justicia y de paz; hombres de oración, pastores cercanos a vuestra gente, artesanos de reconciliación y testigos de la misericordia”, ha aseverado el Papa, animando a que no tengan “miedo de sembrar sin ver inmediatamente los frutos”, ha concluido León XIV, ya que “la siembra os corresponde a vosotros; el crecimiento pertenece a Dios”.

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