Los lefebvrianos cuestionan la autoridad moral y atacan al cardenal Fernández tras las excomuniones de Écône

El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe es el blanco del juego sucio de la fraternidad tras las ordenaciones fraudulentas

Lefebvrianos. Ordenación
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El reciente decreto de excomunión emitido el 2 de julio contra los obispos consagrantes y consagrados fraudulentamente en Écône ha desatado una tormenta de críticas desde los sectores tradicionalistas y lefebvrianos. El principal objetivo de estos ataques no es otro que el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y firmante del documento, a quien acusan de carecer de la autoridad moral y la credibilidad doctrinal necesarias para emitir tal condena.



Desde el grupo cismático denuncian, con una noticia en la web de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, lo que consideran una flagrante hipocresía. Señalan la ironía de que el decreto lleve la firma de un prelado que, apenas el pasado 27 de enero, pedía “humildad intelectual, espiritual y teológica” y advertía contra la “absolutización de la razón propia o de ciertos criterios morales”, llegando a comparar tales actitudes con los gérmenes de la Inquisición o el Holocausto. Para los tradicionalistas, esta advertencia ha sido convenientemente olvidada por el cardenal argentino con el único fin de “excomulgar a la Tradición bimilenaria”.

El fracaso de León XIV

A través de algunas informaciones publicadas en círculos tradicionalistas interpretan este decreto como un síntoma del fracaso del pontificado de León XIV. Para estos resulta el colmo que Fernández clame por la pureza de la comunión eclesial cuando, a su juicio, sus acciones han vaciado de sentido la propia doctrina.

Los lefebvrianos acusan a la actual Doctrina de la Fe de haber disuelto el rigor católico en un relativismo extremo, señalando los siguientes agravios:

  • Doctrina dependiente del contexto: Consideran que la doctrina se ha reducido a meros informes de grupos de trabajo.
  • Moral diluida: Denuncian una “misericordia sin juicio” que evita incomodar al pecador.
  • Caos litúrgico y cismático: Lamentan la “creatividad parroquial”, los pasos de Alemania hacia el cisma sin consecuencias y la ordenación de obispos por parte del Partido Comunista Chino.
  • Doble rasero en las bendiciones: Critican que se bendiga a parejas homosexuales mientras se persigue a quienes rezan en latín.

El historial de “Tucho” Fernández a examen

Para argumentar la presunta falta de autoridad del cardenal, el entorno lefebvriano ha sacado a relucir el controvertido historial del prefecto, forjado durante el pontificado de Francisco y mantenido bajo León XIV.

Se le acusa de haber sido la “pluma dócil” detrás de los documentos más polémicos de la historia reciente de la Iglesia, como ‘Amoris lætitia’ (que abrió la puerta a la comunión de los divorciados vueltos a casar) y ‘Fiducia supplicans’ (que permitió la bendición de parejas irregulares y del mismo sexo). Según los críticos, Francisco llegó a incluir en estos textos párrafos enteros copiados de los antiguos artículos de Fernández.

Los tradicionalistas rescatan dos polémicos libros de juventud que el cardenal habría intentado ocultar de su bibliografía oficial —si bien ha dado repetidas explicaciones al respecto—:

  • ‘Sáname con tu boca: El arte de besar’ (1995): Obra por la que se ganó el apodo de ‘Besuqueiro’, donde explicaba las sensaciones de los jóvenes al besarse.
  • ‘La pasión mística: espiritualidad y sensualidad’ (1988): Un texto que le valió el sobrenombre de ‘Tucho bésame mucho’. Los críticos denuncian que en él se analizaban éxtasis sensacionales y se sentaban las bases para justificar las relaciones homosexuales, afirmando que, ante un condicionamiento fuerte, una persona podía cometer actos objetivamente pecaminosos sin ser culpable ni perder la gracia de Dios.

El grupo cismático ataca la visión teológica de Fernández sobre la “moral gradual”. Para el cardenal, el matrimonio cristiano es un ideal y hay que conformarse con el “bien posible”. La respuesta tradicionalista es tajante: en la teología católica, la gracia no es fraccionable; “el cristiano está en estado de gracia o en estado de pecado”, afirman, rechazando la idea de una “media gracia”.

La ofensiva comunicativa de la Fraternidad San Pío X y sus simpatizantes concluye planteando un desafío directo al actual pontífice. Tras recordar que Fernández fue uno de los primeros en censurar la misa tradicional en Argentina mucho antes del motu proprio ‘Traditionis custodes’, los lefebvrianos se preguntan abiertamente cómo es posible que siga siendo el guardián de la ortodoxia católica, lanzando una interpelación directa a Roma: “¿Cómo puede León XIV mantenerlo en ese puesto? ¿Cuándo será destituido?

Con escritos así, la ruptura entre Roma y Écône parece, tras estas excomuniones y la virulenta respuesta de la Fraternidad, más profunda e insalvable que nunca.

Consagración episcopal ilícita promovida por la Fraternidad de San Pío X en Écône. Foto: Efe.

Consagración episcopal ilícita promovida por la Fraternidad de San Pío X en Écône. Foto: Efe.

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