En una entrevista con The Tablet, el cardenal inglés Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha sido claro: “No, León XIV no cambiará la ‘Traditionis Custodes’ ni volverá a la ‘Summorum Pontificum’”.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Una frase significativa en el contexto actual, en el que aún está reciente el último cisma lefebvriano por su oposición monolítica a la letra y al espíritu del Concilio Vaticano II, con la liturgia como punta de lanza.
Piden un mayor espacio para la liturgia tridentina
Además, en el seno eclesial, hay otras comunidades, como la Fraternidad San Vicente Ferrer, que sí pertenecen fieles a Roma pero que apelan a un mayor espacio para la liturgia tridentina.
Así, “con respeto e insistencia”, estos días han reclamado a la Santa Sede que “manifieste su paternal solicitud por ‘todos aquellos fieles católicos que se sienten vinculados a algunas formas litúrgicas y disciplinarias anteriores de la tradición latina’ (‘Ecclesia Dei’, 5c)”.
En ese sentido, piden volver a 2007, cuando Benedicto XVI publicó el Motu proprio ‘Summorum Pontificum’, con el que permitió a los partidarios de la misa extraordinaria (en latín y de espaldas a los fieles, como antes del Concilio) “conservar sus propias tradiciones espirituales y litúrgicas”. Un paso más lo daría en 2009, cuando Joseph Ratzinger levantó las excomuniones a los lefebvrianos.
Cambio con Francisco
Sin embargo, en 2021, mediante el Motu proprio ‘Traditionis Custodes’, el papa Francisco derogó ‘Summorum Pontificum’. Con él no se acabó con el rito extraordinario, pero sí se restringió su uso y de dejó en manos de cada obispo responsable, siendo él quien debe aprobar o no dichas celebraciones en su territorio diocesano.
Ahora, tras el segundo cisma lefebvriano, han surgido voces que han llamado a eliminar paulatinamente las restricciones a la liturgia tridentina, sin que sean necesarios los permisos por los obispos y ordinarios de turno.
Por lo que parece, no se esperan cambios significativos en este pontificado. Podría haber algún gesto de apertura en ese sentido (o no), pero, como asegura el cardenal Roche a The Tablet, la cuestión de la liturgia es “un asunto muy complejo”.
Y es que, teniendo en cuenta que la Eucaristía es un sacramento que debería unir a toda la asamblea cristiana, “si empieza a dividirnos, algo anda muy mal”.
