“Compartidlo todo”. Con esa invitación León XIV ha querido felicitar a la Conference of Major Superiors of Men (CMSM) con motivo del 70º aniversario de esta organización que agrupa a los superiores de los institutos religiosos masculinos, monasterios y sociedades de vida apostólica de Estados Unidos.
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En una carta dirigida a Frank Donio, director ejecutivo de la Conferencia, el Pontífice agradece el servicio que esta institución presta a la vida consagrada y anima a los religiosos a redescubrir la vida comunitaria como uno de los testimonios más elocuentes del Evangelio en el mundo actual. El mensaje ha sido leído por el nuncio apostólico en Estados Unidos, Gabriele Giordano Caccia, durante la asamblea nacional que se celebra estos días en Phoenix (Arizona), bajo el lema ‘Uno en Cristo: la vida comunitaria hoy’.
Una comunidad donde todo se comparte
León XIV sitúa la comunión fraterna en el centro de su mensaje. Y es que, para el Papa, no se trata únicamente de compartir los bienes materiales, sino también “las experiencias espirituales, los ideales apostólicos y el servicio caritativo”. Es precisamente esa vida compartida, escribe, la que hace visible “la presencia oculta del Señor resucitado” en medio de la comunidad.
El Papa recupera así una de las ideas que ya había dirigido el pasado mes de septiembre a distintos capítulos generales de congregaciones religiosas: que la vida comunitaria no es un aspecto secundario de la vocación consagrada, sino un auténtico “lugar de santificación” y una fuente permanente de inspiración y fortaleza para la misión.
Frente al riesgo del individualismo
En continuidad con la exhortación apostólica Vita consecrata de Juan Pablo II, el pontífice alerta del peligro de los egoísmos que terminan debilitando la comunidad y recuerda que el testimonio de los religiosos nace precisamente de una fraternidad vivida con autenticidad.
“La presencia del Señor resucitado se manifiesta” —subraya— cuando la comunidad es capaz de compartirlo todo y convertir esa comunión en un servicio concreto a los demás.
Un testimonio creíble para el mundo
Finalmente, el Papa agradece la labor desarrollada durante siete décadas por la Conferencia de Superiores Mayores, a la que atribuye una contribución decisiva para fortalecer el testimonio público de quienes han consagrado su vida al Evangelio. “En vuestro compromiso por ofrecer un espacio de diálogo y apoyar el liderazgo de las comunidades habéis contribuido a reforzar el testimonio público de los consagrados”, afirma.
Finalmente, expresa su deseo de que la reflexión, el diálogo y la oración compartidos durante esta asamblea permitan profundizar en la comunión entre los distintos institutos religiosos y entre sus propios miembros. Solo así, concluye León XIV, la vida consagrada podrá seguir ofreciendo al mundo un testimonio “unido, gozoso y auténtico” del Evangelio.
