Mientras los equipos de extinción continúan luchando contra el incendio forestal que desde el pasado 16 de julio devasta la Sierra Norte de Guadalajara y parte del Señorío de Molina de Aragón, la diócesis de Sigüenza-Guadalajara ha querido hacer público un mensaje de cercanía a los vecinos afectados y poner a disposición de quienes lo necesiten sus instalaciones de acogida.
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En una nota firmada por el obispo Julián Ruiz Martorell, la diócesis asegura seguir “con creciente preocupación” la evolución de los incendios, que ya han calcinado más de 32.000 hectáreas, convirtiéndose en el mayor registrado hasta la fecha en Castilla-La Mancha y uno de los más graves de la historia reciente de España.
El incendio comenzó en la tarde del 16 de julio en el término municipal de La Mierla. La investigación apunta a que el origen estuvo en una cosechadora que realizaba labores agrícolas, por las que ya está siendo investigado un agricultor como presunto responsable del fuego. Las altas temperaturas, el fuerte viento y una vegetación especialmente abundante tras un invierno y una primavera muy lluviosos favorecieron una rápida propagación de las llamas.
En apenas unos días, el incendio obligó a evacuar progresivamente cerca de una treintena de municipios y núcleos de población, afectando a alrededor de 1.200 personas, aunque algunas de ellas han podido regresar ya a sus hogares conforme el fuego ha ido entrando en fase de estabilización. Hasta el momento no se han registrado víctimas mortales.
“La Iglesia continuará estando presente”
Ante esta situación, el obispo ha querido expresar públicamente el agradecimiento de la Iglesia diocesana “a las autoridades públicas, instituciones, profesionales, agricultores, ganaderos, hosteleros, residentes, veraneantes y voluntarios” que participan en las tareas de extinción y atención a los afectados.
En su mensaje reconoce también las numerosas consecuencias que está dejando el incendio: la evacuación de municipios, las dificultades para garantizar el abastecimiento del ganado, la pérdida de masa forestal, las restricciones al tráfico y el deterioro de la calidad del aire.
“La Diócesis de Sigüenza-Guadalajara pone a disposición de quienes lo necesiten sus espacios de acogida”, afirma Ruiz Martorell, convencido de que “el apoyo de todos es imprescindible en estos momentos en que se debe contribuir a la seguridad de las personas y la prevención de riesgos”.
El prelado invita además a sacerdotes, religiosos y laicos a intensificar la oración “en las eucaristías y en la plegaria personal y comunitaria” para pedir el fin de los incendios y la pronta recuperación de las zonas afectadas.
“La Iglesia continuará estando presente en las zonas menos habitadas de la provincia, acompañando a toda la población, alentando el cuidado de la naturaleza, nuestra Casa común, con total dedicación y actitud de servicio”, concluye el obispo.
