La diócesis de Santander ya tiene fecha para la beatificación de los 80 mártires del siglo XX cuyo martirio fue reconocido por el papa León XIV el pasado mes de mayo. La celebración tendrá lugar el sábado 7 de noviembre, a las 11:00 horas, en la catedral de Santander y estará presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, como enviado del Pontífice.
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Así lo ha anunciado el obispo de Santander, Arturo Ros, culminando un proceso que recibió el impulso definitivo el pasado 22 de mayo, cuando León XIV autorizó la promulgación del decreto que reconocía el martirio de Francisco González de Córdova y 79 compañeros, asesinados “por odio a la fe” entre 1936 y 1937, en plena persecución religiosa durante la Guerra Civil española.
Un párroco que pidió morir el último
La causa está encabezada por Francisco González de Córdova, párroco de Santa María del Puerto, en Santoña. Tenía 48 años cuando fue detenido. Según recoge la documentación del Dicasterio para las Causas de los Santos, permaneció encarcelado en el buque prisión Alfonso Pérez, donde continuó confesando a otros presos y rezando el rosario con ellos. En el momento de su ejecución pidió ser el último en morir para poder absolver y bendecir antes al resto de sus compañeros.
Junto a él serán beatificados 67 sacerdotes diocesanos, tres religiosos carmelitas, tres seminaristas y siete laicos, entre ellos cinco miembros de Acción Católica, un juez de Primera Instancia y un maestro católico.
Las circunstancias de su muerte reflejan la dureza de la persecución religiosa en aquellos años. Según el Vaticano, algunos fueron arrojados al mar con las manos y los pies atados y piedras sujetas al cuerpo; otros murieron en campos de concentración, fueron quemados o pasaron por el buque prisión Alfonso Pérez.
Treinta años de investigación
La beatificación pone fin a un largo proceso iniciado en 1996, durante el episcopado de José Vilaplana Blasco, con la apertura de la fase diocesana de la causa. Un año después comenzó la recogida de testimonios y documentación histórica bajo la dirección del canónigo e historiador Jesús Cuesta Bedoya, primer postulador.
La investigación diocesana quedó clausurada en 2018, siendo obispo Manuel Sánchez Monge, y toda la documentación fue remitida posteriormente a Roma. Allí continuó su estudio hasta que León XIV dio el visto bueno definitivo el pasado mayo, abriendo el camino a una celebración que reunirá en noviembre a la Iglesia cántabra en torno al reconocimiento de estos nuevos beatos.
