Parece que los lefebvrianos tienen dos problemas desde las ordenaciones episcopales fraudulentas del pasado 1 de julio: devolver el dinero de las pulseras monedero que impusieron para evitar el dinero en efectivo en los servicios de esa jornada en Ecône –un toque de modernidad que está causando algunos problemas tecnicos– y responder a las excomuniones. Así la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ha anunciado formalmente hoy que ha emprendido acciones legales internas en respuesta al decreto publicado el pasado 2 de julio por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano.
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Según el comunicado emitido desde su casa general en Menzingen (Suiza), la Fraternidad presentó el pasado 11 de julio un recurso administrativo previo ante el mismo Dicasterio contra la excomunión y las medidas impuestas tras la ordenación sin el mandato pontificio.
Este paso procesal se fundamenta en los cánones 1.734 y siguientes del Código de Derecho Canónico, que exigen este trámite conciliatorio antes de poder interponer un eventual recurso jerárquico.
Suspensión inmediata
La organización ha subrayado en un comunicado que, en virtud del canon 1.353, la sola presentación de este recurso tiene un efecto suspensivo inmediato sobre la ejecución del decreto cuestionado. Esto significa que, mientras las autoridades vaticanas evalúan la petición y el proceso administrativo siga en curso, la aplicación de las medidas dictadas el 2 de julio por Doctrina de la Fe queda totalmente paralizada –siempre según la argumentación de los cismáticos–.
En su escrito oficial, la FSSPX defiende su acción como el ejercicio del derecho –reconocido por la Iglesia a cualquier entidad o persona que se considere lesionada por un acto administrativo– de solicitar formalmente su rectificación.
La organización ha querido medir cuidadosamente el tono de su mensaje, enfatizando que esta apelación legal se realiza con un “espíritu de respeto hacia la autoridad eclesiástica” y bajo un “fiel apego a la justicia, a la verdad y al bien de la Iglesia”. Asimismo, la dirección de la Fraternidad ha dejado el caso en manos de las autoridades competentes y ha pedido a sus fieles que acompañen el proceso con la oración.
Una relación compleja
Este choque canónico es un nuevo capítulo en la prolongada y tensa relación entre la Santa Sede y este grupo tradicionalista, fundado en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre. La FSSPX, conocida por su rechazo a varias de las reformas del concilio Vaticano II –especialmente en materia de libertad religiosa, ecumenismo y la reforma litúrgica–, mantiene desde hace décadas un estatus canónico irregular dentro de la Iglesia católica.
La ruptura más grave se produjo en 1988, cuando Lefebvre consagró a cuatro obispos sin mandato pontificio, lo que derivó en excomuniones que el papa Benedicto XVI levantó en 2009 en un intento de acercamiento. Aunque en los últimos años (especialmente bajo el pontificado de Francisco) se han concedido ciertas facultades sacramentales a los sacerdotes de la Fraternidad para el bien de sus fieles, la FSSPX sigue careciendo de un reconocimiento institucional pleno, y las diferencias doctrinales con Roma continúan siendo un punto de fricción constante, como evidencia este último recurso ante Doctrina de la Fe, que han retirado las concesiones de los últimos pontífices tras los hechos del 1 de julio.
