Un año más, como una lección que no se aprende del todo, nos vemos inmersos en el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Hay que preparar la ceniza, sacar la ropa morada, releer y proclamar los textos litúrgicos propios del tiempo, insistir a los fieles en la necesidad de hacer un camino de conversión y, por lo tanto, orar, ayunar y dar limosna y, en definitiva, preparar la Semana Santa y culminar todo lo dicho con la Pascua. Amén. Aleluya