Un estudio revela que el 50% de los españoles cree que las personas pobres “se acomodan”

La primera encuesta nacional sobre aporofobia detecta prejuicios extendidos sobre las ayudas sociales y más rechazo hacia las personas sin hogar entre los jóvenes

Pobreza en Cuba
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El 50,4% de los españoles considera que las personas pobres se acomodan a su situación y dependen de las ayudas sociales en lugar de buscar soluciones. Otro 43% cree que intentan aprovecharse de la asistencia pública y un 33,1% las percibe como una carga para los servicios públicos.



Son algunos de los resultados de la primera Encuesta de Indicadores Nacionales de Aporofobia (EINA 2026), elaborada por AporoLAB, el Observatorio de Aporofobia de IQS (Universitat Ramon Llull, vinculada a la Compañía de Jesús), en colaboración con la Fundación “la Caixa”. El estudio, presentado este jueves en Barcelona durante la 4ª Conferencia Internacional sobre Aporofobia, se basa en 6.000 entrevistas a una muestra representativa de la población adulta española.

La investigación muestra que los prejuicios hacia las personas en situación de pobreza no siempre aparecen como un rechazo explícito. Mientras el 10,8% relaciona directamente la pobreza con la pereza o la falta de principios morales y el 10,2% asocia a las personas pobres con las adicciones o la inferioridad moral, las opiniones negativas sobre su relación con las ayudas públicas están mucho más extendidas.

“La aporofobia no siempre se expresa mediante un rechazo abierto. Identificar los prejuicios que existen sobre las personas en situación de pobreza es fundamental para comprender cómo se manifiesta y poder combatirla”, explica Flavio Comim, codirector de AporoLAB.

Más rechazo entre los jóvenes

Uno de los resultados que destaca el estudio es la diferencia entre generaciones. El 27,7% de los jóvenes de entre 18 y 24 años se muestra favorable a cambiarse de asiento si una persona sin hogar se sienta a su lado en el transporte público. Entre los mayores de 65 años, el porcentaje desciende hasta el 8,6%.

La distancia se repite ante otras situaciones. El 21,1% de los jóvenes se muestra favorable a impedir que una persona sin hogar entre en un bar, frente al 7,5% de los mayores de 65 años. También cambia la percepción sobre las propias personas en situación de pobreza: el 23,1% de los jóvenes las relaciona con las adicciones o la inferioridad moral, frente al 6,5% de quienes tienen más de 65 años.

“No podemos dar por hecho que las generaciones más jóvenes tengan menos prejuicios. Estos datos nos llevan a reflexionar sobre cómo se construyen estas percepciones y sobre la importancia de combatirlas desde la educación y la sensibilización”, señala Mihály Tamás Borsi, codirector de AporoLAB.

una mujer pide limosna en una calle de Salamanca

El empleo, primera respuesta contra la pobreza

La encuesta pregunta también qué medidas consideran los ciudadanos más eficaces para reducir la pobreza. La creación de empleo aparece en primer lugar, señalada por el 59,1% de los participantes. A bastante distancia se sitúa la mejora de la educación pública, elegida por el 16,5%. Solo el 2,7% considera que incrementar las acciones de caridad debería ser la medida prioritaria para combatir la pobreza.

El estudio analiza además a quién corresponde principalmente afrontar el problema. El 70,9% atribuye esa responsabilidad a actores como el Gobierno, las empresas, las ONG o la Iglesia, mientras que el 29,1% considera que corresponde al conjunto de la sociedad y se incluye personalmente en esa tarea.

Entre las distintas instituciones, el Gobierno aparece con claridad como principal responsable: el 61,8% de las personas encuestadas considera que es quien debe asumir en primer lugar la lucha contra la pobreza.

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