El papa León XIV recibió este sábado en el Palacio Apostólico Vaticano a los participantes del encuentro de directores de museos de todo el mundo, integrados en el conocido Grupo Bizot. Durante su saludo al presidente de la entidad, Taco Dibbits, y al resto de asistentes, el pontífice quiso destacar su labor profesional asegurando que “cada museo es lugar de memoria, de belleza y de historia, que favorece el encuentro entre generaciones, promoviendo la cultura y la humana creatividad”.
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La materialidad
El Papa articuló su discurso en torno al tema central de la reunión de este año, enfocado en la “Materialidad”. Para León XIV, este concepto resulta de gran interés no solo para comprender la interpretación de las obras, sino para “reflexionar sobre la cualidad específica de la materia, como lugar en el cual Dios mismo ha querido revelarse”.
A partir de esta premisa, el Papa desgranó tres reflexiones fundamentales, comenzando por el hecho de que la materia es “disponible”, entendiéndola como “un don que se nos entrega”. Así, detalló que “con su maestría el artista transforma lo que tiene entre las manos haciéndolo a su vez don para los demás”. Para ilustrar este punto, recordó que el propio Jesucristo “trabajaba con sus manos, tomando contacto cotidiano con la materia creada por Dios para darle forma con su habilidad de artesano”.
La memoria
En su segundo punto, el pontífice describió la materia como algo “dúctil”, ya que “puede ser modelada según la idea del artista, para expresar su intuición, dando cuerpo o sonido a emociones, sueños y palabras”. De este modo, definió el arte como un proceso verdaderamente creativo a través del cual el ser humano es capaz de plasmar “la materia para infundirle un significado trascendente”, logrando despertar “los ojos del corazón y de la mente, orientando al hombre hacia lo alto”.
Finalmente, la tercera reflexión papal concluyó que “la materia es memoria”. El obispo de Roma insistió en que las piezas y obras de arte conservadas en las galerías son verdaderos “testimonios de una historia que interpela a cada persona, de generación en generación”, permitiendo que el objeto museístico ofrezca “al presente la sabiduría del pasado”.
Por último, León XIV felicitó a los presentes por custodiar “un patrimonio común a la humanidad” y dejó clara la postura histórica de la Iglesia ante la creación artística, afirmando que esta siempre ha entendido el arte “no como mero esteticismo, sino como forma de anuncio evangélico a través de la belleza”.
