La guerra vuelve a estallar en Tigray

  • Tras cinco años de tregua entre el Gobierno etíope y el TPLF, nuevos enfrentamientos convulsionan la zona
  • Los salesianos permanecen junto a la población local en Adigrat, Adwa, Shire y Mekelle, la capital

La guerra vuelve a estallar en Tigray
Comparte:

La llama de la guerra se ha vuelto a encender en la región de Tigray, al norte de Etiopía, que ya entre 2020 y 2022 sufrió las devastadoras consecuencias de un enfrentamiento armado entre el Gobierno central y la principal fuerza local, el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF, por sus siglas en inglés).



Como lamentó entonces Misiones Salesianas, muy presente allí y que pudo acompañar a 8.000 familias, el conflicto y el hambre causaron esos meses 150.000 muertos, más de 400.000 afectados por la desnutrición y 2,5 millones de desplazados y refugiados, de los siete millones de habitantes que llegó a tener la zona.

Llegaron a un acuerdo en Pretoria (Sudáfrica)

Tras mediar la Unión Africana, ambas partes se reunieron en Pretoria (Sudáfrica) y, en noviembre de 2022, firmaron un acuerdo por el que el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, se comprometió a borrar al TPLF del listado de “grupos terroristas” y, además, debía facilitar ayuda humanitaria sin excepción tras el bloqueo al que sometió a la región.

La milicia, por su parte, prometió que se desarmaría en un mes y que sus militares se integrarían en las fuerzas armadas del país, a la vez que se mostraba decidida a respetar la autoridad del Gobierno y el conjunto de los órganos constitucionales del país.

Para entender del todo la situación, hay que tener en cuenta que el TPLF fue, durante casi casi tres décadas, hasta la llegada al poder de Abiy Ahmed en 2018, la principal fuerza de la coalición que gobernó Etiopía. Todo se sostenía en un pretendido equilibrio entre grupos étnicos, aceptándose que cada uno era el preponderante en su estado local.

Unos años de tensión silenciosa

En definitiva, estamos ante toda una lucha por el poder que, tras unos años de tensión silenciosa, ha vuelto a estallar con toda su fuerza estas semanas. Una crisis que se inició el 23 de septiembre, cuando el TPLF lanzó una fuerte ofensiva en su región y el ejército nacional respondió con una gran fuerza. Finalmente, estos días, este ha forzado la retirada de los rebeldes y ha entrado en la capital de Tigray, Mekelle.

En una nota de Misiones Salesianas, Inma Martín, cooperante de la entidad en Etiopía, lamenta que “la situación está complicada. Los vuelos se suspendieron y las comunicaciones tampoco funcionan, pero en nuestras comunidades las actividades siguen adelante y queremos continuar dando ayuda de emergencia”.

Tigray ayuda humanitaria

Así, todo hace temer que podamos estar ante una crisis humanitaria como la que se produjo entre 2020 y 2022, siendo una evidencia que, pese al acuerdo de paz de Pretoria con el que se cerró entonces el conflicto, este se ha mantenido hasta hoy de un modo latente.

Una profunda emergencia alimentaria

Martí, que se hace eco de lo que le transmiten los salesianos locales, apunta también que a esta crisis política se suma una pertinaz sequía que daña enormemente las cosechas, por lo que “los desplazados internos siguen teniendo muchísima necesidad de alimentos”.

Como explican en su nota, los misioneros salesianos permanecen junto a la población local en cuatro de los principales enclaves de Tigray: Adigrat, Adwa, Shire y Mekelle, la capital. Allí, están presentes en ocho campos de desplazados donde viven cerca de 100.000 personas.

En Adwa, por ejemplo, distribuyen a diario “más de 2.000 panes” y ofrecen alimentación básica (incluida el agua) “a madres lactantes y menores de cinco años”. Además, buscan ofrecer “atención psicosocial, educación informal y espacios seguros para la infancia”.

Como asegura Luis Manuel Moral, director de Misiones Salesianas, “no podemos permitir que Tigray vuelva a quedar atrapada en una guerra cuyas principales víctimas serán, una vez más, los civiles. Por ello, hacemos un llamamiento urgente a la desescalada, al diálogo y a la paz, y pedimos que se garantice la ayuda. Nuestros misioneros llevan décadas junto a estas comunidades y van a seguir a su lado”.

Noticias relacionadas