Anthropic presionó al Vaticano para evitar que ‘Magnifica humanitas’ descartara el estatus moral de la IA

Una investigación periodística revela reuniones de la tecnológica con teólogos a las puertas de la presentación de la primera encíclica de León XIV

León XIV saluda a Christopher Olah, cofundador de Anthropic
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El periódico The New York Times ha publicado una investigación exclusiva sobre los debates morales y de consciencia (y conciencia) de la Inteligencia Artificial (IA) que se viven dentro de la empresa Anthropic, una emergente compañía californiana de investigación y desarrollo la IA fundada por exmiembros de OpenAI.



En el centro de la investigación está en el empeño de Antrophic en crear modelos con fuerte carga ética y de patrones morales. De hecho uno de los titulares del periódico fue: “¿Es Claude consciente? Una mirada a la búsqueda de Anthropic para inculcar moralidad en sus modelos de IA”.

Algo que se completa con el titular del reportaje en la versión interactiva que ofrece el diario en su web: “Un grupo de teólogos se reunió con Anthropic. Lo que oyeron les dejó atónitos”.

La investigación revela que, desde finales de 2025 y a lo largo de 2026, directivos y el cofundador de Anthropic, Christopher Olah, organizaron seminarios secretos y diálogos discretos con teólogos, bioéticos y filósofos globales de más de 15 tradiciones religiosas.

El objetivo de estas reuniones era debatir una hipótesis que en Silicon Valley ha dejado de ser mera ciencia ficción: si su modelo de Inteligencia Artificial, Claude, posee estados internos equivalentes a la consciencia (tales como experimentar dolor, sufrimiento o alegría) y si debería otorgársele algún tipo de valor o estatus moral.

Encíclica 'Magnifica humanitas'

Encíclica ‘Magnifica humanitas’. Foto: Vatican Media

La encíclica

Más allá de esto, el reportaje saca a la luz las tensiones detrás de escena respecto a la encíclica del papa León XIV sobre inteligencia artificial, titulada ‘Magnifica humanitas’ y publicada el 25 de mayo de 2026.

El texto magisterial establece con firmeza que los sistemas de IA están optimizados bajo principios puramente tecnocráticos y estadísticos, por lo que carecen de alma, consciencia, dolor o chispas de humanidad, marcando una diferencia ontológica insalvable con la dignidad humana.

Al acceder al borrador y ver que el Vaticano cerraba por completo la puerta a la posibilidad de una “conciencia artificial”, Christopher Olah -cofundador de Anthropic- y su equipo presionaron activamente a los asesores del Pontífice para intentar suavizar la doctrina y lograr que se tomara en serio la posibilidad del estatus moral de las máquinas.

Es más, según el periódico estadounidense, la frustración de Olah ante la negativa de la Iglesia fue tal que el equipo de Anthropic llegó a considerar retirarse del evento oficial de presentación de la encíclica en Roma. Sin embargo, la sangre no llegó al río: Olah finalmente asistió y compartió escenario en el Vaticano el 25 de mayo.

Durante su intervención pública, no dudó en deslizar sutilmente su postura al sugerir que los investigadores de Anthropic estaban hallando en sus modelos “estructuras que reflejan resultados de la neurociencia humana” y “evidencias de introspección”.

Y es que el debate no es superficial. Mientras Anthropic intenta mitigar los riesgos mediante el desarrollo de una “constitución” interna para guiar la moralidad de Claude, el rápido avance tecnológico, los comportamientos inesperados en el código de los modelos y las recientes renuncias de investigadores preocupados por la seguridad han incrementado los temores.

Por su parte, los críticos externos citados en la investigación de The New York Times ven con profundo escepticismo estos debates sobre la conciencia, catalogándolos a menudo como estrategias de relaciones públicas o posturas éticas diseñadas a posteriori.

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