Para vivir la misión salesiana en Argentina, los “Patios sin fronteras”

La propuesta acompaña las realidades concretas que muchos jóvenes vivencian desde las misiones propias de las casas de la congregación

 

Para vivir la misión salesiana en Argentina, los “Patios sin fronteras”
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A través de un lanzamiento por webinar, la Inspectoría Salesiana Argentina Norte hizo un nuevo llamado a los jóvenes a vivir la misión salesiana, a través de una experiencia de servicio, fe y entrega: “Patios sin fronteras. Voluntariado XXL”.



Esta iniciativa nace como una invitación, una convocatoria para mantener viva la animación misionera que comenzó hace 150 años: estar presentes, acompañar y caminar junto a los jóvenes allí donde más lo necesitan.

Convocatoria amplia

La invitación está dirigida especialmente a jóvenes de entre 21 y 35 años que sientan el llamado a compartir su tiempo y sus dones en una experiencia misionera. A quienes, también, acompañan búsquedas vocacionales y de servicio: directores de comunidades, comunidades salesianas y casas salesianas de gestión laical.

La propuesta contempla experiencias de entre 3 meses y 1 año de duración, en distintas casas de la Inspectoría Salesiana Argentina Norte, de acuerdo con el diálogo entre los intereses y las expectativas de los voluntarios y las necesidades de la comunidad que recibe la misión.

Los destinos serán en casas de nuestra Inspectoría, dentro del marco del Itinerario Inspectorial de preparación para el Voluntariado Misionero Salesiano (VMS), buscando que cada vivencia sea un verdadero espacio de crecimiento en la fe y de servicio a los jóvenes.

Patios Sin Fronteras VMS

Los Patios sin Fronteras, la iniciativa de la Inspectoría Norte para mantener la animación misionera

Integración

Este proyecto de servicio y misión se plantea como un camino comunitario: una comunidad que envía y otra comunidad que integrar al misionero. Por eso, el discernimiento y el acompañamiento serán claves en todo el proceso.

Ese crecimiento también se refleja en la experiencia de quienes ya participaron del voluntariado. Esteban Burgoa destacó los que significó para el ser parte del VMS: “una nueva forma de rezar, de hacer oración y de acercarme a Dios. Me ayudó un montón a crecer en la fe“.

Por su parte, Cecilia Tibaldo comentó que la experiencia le permitió “aprender a utilizar las herramientas que ya tenía, pero con esa nueva comunidad y en otro lugar”, descubriendo nuevas maneras de poner sus dones al servicio de los demás.

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