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Peregrinación a Luján: “Madre, ayúdanos a unirnos como pueblo”

Este fin de semana, se realizó la 45º peregrinación a Luján, que -a lo largo de los años- se transformó en el acontecimiento más grande y renovador de la fe mariana del pueblo argentino. Durante sesenta kilómetros, los jóvenes realizan este esfuerzo, animados por la esperanza y la convicción de que María se hace eco de sus plegarias.  

Desde el mediodía del sábado, se puede visualizar la enorme caravana, en la que los peregrinos caminan para encontrarse -todos juntos- en el Santuario de María, y dejar a sus pies, como cada año, los pedidos, intenciones y agradecimientos.

Durante casi 15 horas, los caminantes rezan, cantan, permanecen en silencio, y se expresan con gestos auténticos de expresión de fe en María, Patrona de la Argentina. A la medianoche, los peregrinos encendieron una vela como gesto para unir las intenciones y la compartieron con otros para iluminar el camino de la Virgen.

La imagen cabecera, llegó al Santuario cerca de las 7 de la mañana, momento en el que se celebró la misa central.

“Madre ayúdanos a unirnos como pueblo”

El obispo de Morón, Jorge Vázquez, presidió la celebración. Lo acompañaron los obispos de las diócesis bonaerenses: Fernando Maletti y Oscar Miñarro, titular y auxiliar de Merlo-Moreno; Carlos Tissera, obispo de Quilmes; Rubén Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús; Jorge Lugones, obispo de Lomas de Zamora; Gabriel Barba, obispo de Gregorio de Laferrere; Martín Fassi, auxiliar de San Isidro; los auxiliares de Buenos Aires, Ernesto Giobando y Juan Carlos Ares; y el Arzobispo Electo de Mercedes-Luján, Jorge Scheinig.

Vázquez señaló que “María quiso quedarse aquí junto al río Luján para cuidarnos y protegernos; para animarnos y acompañarnos en nuestro caminar como pueblo. Un pueblo sediento de paz y hambriento de justicia, un pueblo que no quiere ningún tipo de grieta y enfrentamiento estéril, un pueblo cansado de divisiones”. Ella nos reúne en su casa, donde no se excluye a nadie. 

Afirmó también que María sostiene a quienes peregrinan en la vida en medio de las dificultades. “… acudimos a ella porque sabemos que, como Madre con su ternura, con su cariño, hace que esta Patria de hermanos sea posible”. Aquí cobra sentido el lema que acompañó esta peregrinación: “Madre ayúdanos a unirnos como pueblo”.

“Este pueblo viene a Luján a renovar la fe, que es parte de su identidad, a encender la esperanza y a comprometerse en el amor para construir juntos una Patria de hermanos“. Por eso remarcó que la peregrinación es un signo del caminar como pueblo argentino, y que no importa sólo el destino, sino el mismo caminar, con los otros, compañeros de ruta. Se trata de aprender a ‘caminar juntos, dejando de lado las actitudes individualistas, para abrirnos a las riquezas de los otros.

Finalmente, expresó que “Hoy aceptamos el desafío de seguir caminando juntos, sabiéndonos protegidos por la Virgen”.

 

Fuente y fotos: Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular (Arzobispado de Buenos Aires)

 

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