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Libros

‘Las cuentas de la vieja’


Un libro de Carlos Ballesteros García (San Pablo) La recensión es de Raúl González Fabre

Las cuentas de la vieja, libro de Carlos Ballesteros García, San Pablo

Título: Las cuentas de la vieja. Apuntes para el empoderamiento y la soberanía económicas

Autor: Carlos Ballesteros García

Editorial: San Pablo

Ciudad: Madrid, 2016

Páginas: 158

RAÚL GONZÁLEZ FABRE | Carlos Ballesteros García es profesor de Márketing en ICADE Empresariales, Universidad Pontificia Comillas, y coordinador de la Consultoría Social Empresarial, que es el voluntariado de esa Facultad. No lo es por accidente: se trata de una persona comprometida desde hace años con diversas formas de la economía alternativa de base, incluidas las finanzas, la moneda y el comercio, tanto a nivel de la práctica como en la reflexión teórica. Entre otros materiales, ha escrito Tu compra es tu voto: consumo responsable, ecología y solidaridad (Eds. HOAC, 2007).

En esta nueva obra suya, Las cuentas de la vieja, Ballesteros ofrece caminos concretos para salir de la esquizofrenia en que se encuentran muchos cristianos (y otros militantes) como agentes económicos. Esa esquizofrenia consiste en una dualidad fundamental: creemos en el valor de lo comunitario y nos esforzamos por realizarlo en nuestra vida familiar, de vecindario, de Iglesia…, pero, al mismo tiempo, funcionamos de manera completamente convencional en cuanto trabajadores, profesionales, empresarios, consumidores, ahorradores, inversionistas…, esto es, en nuestra vida económica.

El libro consta de cinco capítulos. El primero consiste en una crítica radical de la dinámica económica de nuestra sociedad, y de nuestra participación en ella. El segundo recuenta formas de consumo responsable que han demostrado en la práctica su viabilidad. El tercero se concentra en la producción y el disfrute de espacios y bienes comunes. El cuarto trata sobre las diversas variantes de las finanzas dirigidas no al lucro, sino a la transformación social. El último capítulo recuenta una actitud diferente respecto a la vida económica, basada en el empoderamiento y las convicciones de la persona, en que vivimos mejor operando de manera diferente como agentes económicos: utilizando los bienes, en vez de ser utilizados a través de ellos; creando relaciones sociales valiosas con nuestras mismas operaciones económicas; y contribuyendo a generar un medio ambiente humanizador, en vez de a destruir la naturaleza.

Las cuentas de la vieja lucha contra el discurso económico de lo inevitable, que sumerge a tantos cristianos en la esquizofrenia de la que hablábamos más arriba. Propone una economía del sí se puede para reemplazar a la del sí señor, que es, a la vez, la de la alienación personal y la de la impotencia frente a ella. La gran virtud del libro no se encuentra tanto en su crítica del sistema existente, que es muy radical y puede ser discutida al menos en parte, sino en lo concreto y probado en la práctica de sus propuestas, que hace que su sí se puede no constituya una expresión vacía.

Cabría preguntarse por la relación entre estas propuestas prácticas y la fuerza de las estructuras económicas dominantes, que es muy grande. Ballesteros muestra convincentemente que, desde una ética comunitaria basada en convicciones éticas y/o religiosas, es posible crear y sostener formas económicas nuevas. De eso su libro no deja duda. ¿Cuál será, sin embargo, el impacto estructural de vivir así? ¿Se tratará de opciones marginales, sostenibles en el tiempo pero destinadas a permanecer marginales?

Al servicio de la persona

Esa pregunta más difícil no constituye la cuestión central que preocupa al autor: su propuesta apunta al empoderamiento de las personas y los grupos para la vida buena en la dimensión económica; no tanto a la trascendencia estructural, que puede volverse una excusa para no hacer. Y, sin embargo, esa trascendencia no es menor, al menos en un sentido: sin necesidad de que todas las personas asuman por convicción modos diferentes de consumir, producir o ahorrar, la existencia de esos modos, incluso si es minoritaria, rompe la unanimidad y la inevitabilidad de la concepción de la economía al servicio del capital, y abre espacio, tanto mental como social, a formas económicas al servicio de personas y comunidades.

Esas nuevas formas económicas pueden cobrar gran relevancia estructural en la medida en que el sistema dominante, con toda su fuerza, nos lleva de crisis en crisis, cada vez más violentas. Cuando el suelo tiembla debajo de nosotros, buscamos instintivamente terreno firme donde asentar los pies, alternativas para una vida económica con sentido común.

Este libro de Carlos Ballesteros nos comunica la buena noticia de que no es preciso imaginar de cero esas alternativas, sino que ya están en marcha: no solo existen como proyectos, sino que funcionan, están probadas y se sostienen. Ya podemos sumarnos a ellas.

Publicado en el número 3.019 de Vida Nueva. Ver sumario

Actualizado
13/01/2017 | 00:07
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