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Libros

‘La misericordia de Dios sana’ y ‘Sanar el corazón’


Dos libros de Enrique Vilar y Krzysztof Wons (Narcea). La recensión es de Fernando Cordero, SS.CC.

La misericordia de Dios sana y Sanar el corazón, dos libros de Narcea

Título: La misericordia de Dios sana

Autor: Enrique Vilar

Editorial: Narcea

Ciudad: Madrid, 2017

Páginas: 160

Título: Sanar el corazón

Autor: Krzysztof Wons

Editorial: Narcea

Ciudad: Madrid, 2016

Páginas: 144

FERNANDO CORDERO, SS.CC. | El papa Francisco, en su carta apostólica Misericordia et misera, nos proporciona la clave de estos dos libros que aquí comentamos: “La misericordia renueva y redime, porque es el encuentro de dos corazones: el de Dios, que sale al encuentro, y el del hombre. Mientras este se va encendiendo, aquel lo va sanando”.

Enrique Vilar, de la Renovación Carismática Católica, se dedica a dar retiros de espiritualidad y cursos de formación y evangelización acompañado de su esposa, Carmen Abate. Convencido de la necesidad del encuentro del Corazón de Dios con el de sus hijos pródigos, resalta en su obra, La misericordia de Dios sana, que todos a lo largo de nuestra existencia arrastramos heridas y portamos en nuestra mochila una dosis de tristeza que nos acompaña. La única vía de salida sanadora es volver al abrazo del Padre.

A través de ocho capítulos, un epílogo y un apéndice de oración, amplía el autor la tesis precedente. Encontraremos respuesta a cuestiones como por qué nos cuesta tanto entender la misericordia de Dios, y nos zambullirá en los textos evangélicos en los que Jesús se conmueve por los que son víctimas del pecado, con esa delicadeza única que muestra con la adúltera, la prostituta, el ladrón en la cruz o el icónico Zaqueo.

Particularmente atractivo resulta el capítulo sobre la misericordia de Dios hacia nosotros o cómo se despliega esa misericordia en los males físicos y espirituales. En el epílogo desarrolla el Baño de luz, que se puede emplear cuando no se sabe la causa de un mal.

En el itinerario hacia el Padre han de sucederse estas etapas: ponerse en la verdad, confianza y sabiduría. Hay un cuadro que condensa magistralmente este camino: aquel que representa a Francisco de Asís pisando el mundo y abrazado a Cristo crucificado, mientras Jesús lo abraza con el brazo desclavado de la cruz. Ahí manifiesta el deseo de “estar abrazados a tu cruz y, a la vez, que Tú nos abraces con lazos de puro amor para poder llegar a los hermanos con ese mismo amor” (p. 79).

También se hace un recorrido que relaciona la misericordia de Dios y las bienaventuranzas con unas preguntas finales en clave de desafío. Un desafío que lleva a analizar nuestra misericordia hacia los demás, con una sugerente aproximación al término de “compasión”. Además, nos brinda una profundización en las obras de misericordia teniendo la mirada fija en Jesús. Por último, nos presenta a María como la que abre su corazón a la misericordia divina.

Emaús de fondo

Por su parte, Sanar el corazón, el libro de Krzysztof Wons, sacerdote salvatoriano y director del Centro de Formación Espiritual Salvatoriano de Cracovia, arranca con el relato de los discípulos de Emaús y se centra en la sanación del corazón. Es imprescindible en este camino la escucha de la Palabra y el acompañamiento espiritual, como reza el subtítulo del volumen. Es decir, en palabras de Simone Pacot, “nos ponemos en marcha para reunirnos con Dios allí donde se halla, en el corazón” (p. 45). Nuevamente revivimos el eje transversal del encuentro.

El padre Wons nos presenta cinco pasos imprescindibles para sanar el corazón: reconocer nuestro sufrimiento, dejarnos ayudar, creer en la fuerza sanadora de la Palabra, madurar hasta la independencia y dejarse tocar por el poder curativo de Dios para renacer a la vida. El autor es un convencido del potencial de la Palabra, que va más allá de las recetas espirituales, para emplazarnos como a los dos de Emaús hacia una nueva relación con la Persona que habían perdido irrevocablemente, para llegar al asombro, la alegría y el entusiasmo.

Como buen maestro espiritual, el religioso polaco nos brinda un último capítulo en el que realiza una introducción a la oración con la Palabra de Dios, concretamente con el pasaje de Emaús, en la que establece el diagnóstico del estado del corazón, el abrirse a la ayuda, creer en la Palabra que abre y sana el corazón, madurar con nuevas decisiones y, de nuevo, la vuelta a la vida. Podremos atisbar algunos signos de esta vuelta a la vida: la apertura de sus ojos a la presencia real de Jesús, el ardor del corazón tocado por la Palabra, la decisión de abandonar el refugio y volver a la vida, el compartir con los próximos la alegría de la vida reencontrada…

Finaliza el texto con esta cuestión de calado: ¿cuáles de estos signos de curación percibo en mí?

Publicado en el número 3.030 de Vida Nueva. Ver sumario

Actualizado
31/03/2017 | 00:07
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