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Libros

‘Estuve divorciado y me acogisteis’


Un libro de Jesús Martínez Gordo (PPC). La recensión es de Marciano Vidal, C. Ss. R.

Estuve divorciado y me acogisteis, Jesús Martínez Gordo, PPC

Título: Estuve divorciado y me acogisteis. Para comprender ‘Amoris laetitia’

Autor: Jesús Martínez Gordo

Editorial: PPC

Ciudad: Madrid, 2016

Páginas: 216

MARCIANO VIDAL, C. Ss. R | Estuve divorciado y me acogisteis, nuevo libro de Jesús Martínez Gordo, profesor de Teología Fundamental en la Facultad de Teología de Vitoria-Gasteiz, comienza por acertar con el título, en el que se unen dos grandes sensibilidades del momento eclesial actual: el compromiso de la misericordia y la pastoral de salida a las periferias humanas.

El análisis no es de carácter descriptivo o, mucho menos, anecdótico. El autor da por supuesto el conocimiento de los datos –al menos, de gran parte de ellos– por el lector. Él va a la base teológica de la cuestión y mira hacia una solución de largo significado. Trataré de seguirle en los tres momentos en que, a mi juicio, se desarrolla su reflexión.

1. Desencuentro de la pastoral con respecto a la realidad familiar. Ejemplo: la responsabilidad procreativa. Este desencuentro de la Iglesia oficial con la responsabilidad procreativa se halla muy bien descrito. Se analizan detenidamente el magisterio pontificio así como las interpretaciones teológicas tomando como referente la encíclica Humanae vitae (1968).

A partir de ese conflicto, el autor describe el cambio de escenario eclesial operado durante el largo pontificado de Juan Pablo II: se rebaja la función de la institución del Sínodo, se propicia la ascensión de personas con una tendencia específica (cardenal J. Ratzinger, C. Caffarra), se tiende a inhibir la fuerza innovadora del Concilio Vaticano II.

El lector termina por pensar que el ambiente eclesiástico oficial, previo a la elección del papa Francisco, era de signo opuesto al propiciado por el Concilio Vaticano II. Y ello no solo en relación al tema del matrimonio y de la familia, sino también al conjunto del pensamiento teológico y de la práctica pastoral en la Iglesia.

2. Análisis y valoración del ‘iter’ sinodal (2014, 2015) sobre la familia. Más de dos terceras partes del libro están dedicadas a presentar y a valorar la obra de los dos últimos sínodos sobre la familia: extraordinario (2014) y ordinario (2015). No pretendo desgranar todas y cada una de las muchas y valiosas aportaciones que ofrece el autor para interpretar el significado del reciente iter sinodal. Si hubiera que señalar algunas, no dudaría en ponderar muy positivamente estos subrayados del autor:

▪ La impronta del nuevo Papa con su peculiar modo de ejercer el ministerio petrino.

▪ La participación de todo el pueblo de Dios, al menos en la fase de análisis y de sugerencias.

▪ La función positiva de una teología abierta, es decir, sensible a los problemas de la gente, conocedora de “otras” corrientes en la historia del pensamiento teológico, y audaz en las respuestas.

3. La solución concreta para los fieles divorciados vueltos a casar. Comparto plenamente la interpretación que el autor hace del texto de Amoris laetitia referido a la posibilidad de la participación eucarística plena (comunión) de los fieles divorciados vueltos a casar, naturalmente cuando se dan las normales condiciones requeridas, tal como el texto recoge en la nota 351, que ha de ser interpretada en el contexto inmediato de esos dos números 305-306, en el contexto de todo el capítulo 8 y en el amplio contexto de toda la exhortación.

Se puede pensar que al Papa se le ofrecían tres opciones, si quería decir algo “nuevo”: 1) Instituir una modificación eclesial: así como Familiaris consortio modificó la norma del canon 2.356 del CIC de 1917, la nueva exhortación podía realizar una innovación con respecto a Familiaris consortio (no exigir la continencia sexual para poder comulgar). 2) Formular cambios en el actual derecho eclesiástico sobre el matrimonio. 3) Proponer un “camino penitencial” como proceso que culminaría en la integración sacramental plena.

La exhortación apostólica ha optado por otra vía: la de la conciencia personal en diálogo, si es preciso, con los agentes pastorales. Me ha alegrado ver claramente subrayada esta interpretación en el libro del profesor Jesús Martínez Gordo, quien, por motivos de cronología, no ha podido ver corroborada su interpretación por la de los obispos de la Región pastoral de Buenos Aires, a su vez reconocida por el mismo papa Francisco como la verdadera y la única posible.

Por último, también comparto la imagen con que el autor ha querido expresar el significado de todo el proceso sinodal, culminado en la exhortación postsinodal: de aquellos vientos huracanados que abrían todas las puertas, en las primeras expectativas, nos ha quedado, ahora, una brisa suave que entreabre la puerta. Ojalá sintamos la frescura y la suavidad de la nueva brisa eclesial y ojalá nadie se atreva a cerrar la puerta entreabierta.

Publicado en el número 3.022 de Vida Nueva. Ver sumario

 


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Actualizado
03/02/2017 | 00:10
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