Poner a Dios en el centro

PEDRO GARCÍA (SANT FELIU DE GUIXOLS, GIRONA) | La fe es revolucionaria porque nos descentra para que sea Dios quien ocupe el centro de la vida y de la historia. En un mundo marcado por el individualismo egoísta, el cristianismo posee una fuerza capaz de dar un giro copernicano. Jesucristo es ese sol que ocupa el centro y cuya luz genera vida e ilumina la existencia.

El anuncio y la celebración de esta verdad es la que explica la celebración de las JMJ. Y el Papa quiso hacerlo evidente en sus continuas interpelaciones al corazón de los jóvenes.

¿En quién ponemos nuestra fe?, preguntó Francisco. Esa es la gran cuestión que el Papa confió a los jóvenes para que, a través de ellos, la Iglesia consiga hacer visible ante el mundo que solo Dios salva, repara, cura y ama incondicionalmente y para siempre.

En el nº 2.866 de Vida Nueva

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