La mediación papal del siglo

José Ignacio López(José Ignacio López– Periodista argentino del diario La Nación)

“La mediación que gestó la intervención augural de Juan Pablo II, alentada insistentemente por los episcopados de uno y otro país, evitó la tragedia que hubiera significado la guerra a punto de estallar entre la Argentina y Chile en la Navidad de 1978″



El último sábado de este mes, cuando la Guardia Suiza abra paso al vehículo con las banderas de la Argentina y Chile que conducirá a las presidentas Cristina Fernández y Michelle Bachelet al encuentro con el Papa, se habrá comenzado a hacer memoria de la única mediación de la Santa Sede en el siglo XX.

La mediación que gestó la intervención augural de Juan Pablo II, alentada insistentemente por los episcopados de uno y otro país, evitó la tragedia que hubiera significado la guerra a punto de estallar entre la Argentina y Chile en la Navidad de 1978.

Después de aquella peregrinación de paz que realizó el cardenal Antonio Samoré entre Buenos Aires y Santiago, se inició la laboriosa mediación desarrollada en el Vaticano hasta desembocar aquel 29 de noviembre de 1984 en la firma del Tratado de Paz y Amistad, a partir del cual las dos naciones iberoamericanas, con una de las fronteras más extensas del mundo, construyeron 25 años de paz cuyos frutos restallan. Aquellos ejércitos, que tres décadas atrás ya estaban desplegados y listos para el combate que detuvo el Papa, hoy subordinados al poder civil de democracias recuperadas a un lado y otro de los Andes, han constituido el Batallón Cruz del Sur para actuar conjuntamente en misiones de paz a las órdenes de las Naciones Unidas.

En el cauce fértil de aquel Tratado, las mandatarias, que pronto celebrarán en Roma con Benedicto XVI el cuarto de siglo de la exitosa mediación, firmaron hace algunas semanas en suelo chileno un nuevo acuerdo de integración física y vial que abrirá nuevos túneles en los Andes para abrir el Pacífico a la Argentina y el Atlántico a Chile.

jilopez@vidanueva.es

En el nº 2.682 de Vida Nueva.

Compartir