El cardenal y el expresidente

debate cardenal Cañizares y expresidente Rodríguez Zapatero

El cardenal Cañizares y el expresidente Rodríguez Zapatero, en el reciente debate

JESÚS SÁNCHEZ ADALID, sacerdote y escritor | El debate celebrado entre el cardenal Cañizares y el expresidente Zapatero ha dado mucho que hablar; lo cual no quiere decir que fuera interesante. Opino que resultó poco revelador, tedioso y empalagoso. De Zapatero no se podía esperar nada más: su escaso bagaje intelectual y su querencia a los tópicos.

Jesús Sánchez Adalid, sacerdote y escritor

J. S. Adalid

Demasiado extensa ha sido su vida pública para que no nos hubiéramos percatado ya de esa triste realidad. No obstante, es de agradecer su ejercicio de voluntad de diálogo. Se ganó un esperado abucheo, inoportuno; como el debate en sí.

El cardenal a su vez se paseó por la obviedad con soltura y placeó a sus anchas a sabiendas de que jugaba en terreno propio y de que el adversario venía torpe y manso.

No se llegó a averiguar para quiénes hablaban el uno y el otro. Para un instituto de enseñanza media o para una asociación de vecinos, bien; pero para una universidad…

Se trataba de humanismo. La conversación se fue por otros derroteros: la economía de mercado, la renta per cápita, lo confesional… ¡Lo de siempre! Cada uno soltó su rollo y acabó venciendo el estereotipo. Había más ganas de quedar bien que de ofrecer algo sincero y desnudar el alma para sacar al ser humano; lo que debería ser el motivo principal de aquel diálogo en concreto.

¿Dónde se quedaron las dudas del hombre, sus anhelos, sus miedos…, la esencia del humanismo? El cardenal actuó como eclesiástico y el expresidente como político al uso. Faltó autenticidad. Para esto, mejor haberse quedado en casa.

En el nº 2.810 de Vida Nueva.

 

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Actualizado
17/07/2012
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