¿Cuánto vale una imagen?

Ginés García Beltrán, obispo de Guadix-BazaGINÉS GARCÍA BELTRÁN | Obispo de Guadix-Baza

Nunca he sabido la verdad que encierra la expresión aceptada por todos de que “una imagen vale más que mil palabras”. Pero no quiero hablar hoy del valor de la imagen y de la palabra; más bien quisiera hacerlo de la imagen y la memoria. Me explicaré.

Hace apenas unas semanas, una imagen conmovió a millones de personas. Me refiero a la imagen de un niño de tres años, sirio, muerto en las costas de Turquía. Podía ser cualquiera de nuestros niños por la indumentaria que llevaba. Es doloroso ver a un niño muerto a las puertas de la libertad. Por eso, la imagen del pequeño evoca también la situación por la que pasan muchos hombres y mujeres, la pobreza y la barbarie de los que pretenden imponer un modelo de hombre y sociedad que excluye a los demás.

La imagen del niño sirio, como ocurrió con la de la niña vietnamita, o la de la africana presa de los buitres, ha despertado un movimiento de solidaridad muy importante y que muestra lo mejor que llevamos dentro. Desde todos los lugares han surgido iniciativas de acogida, sin que falte la oración a Dios por estos hermanos. Sin embargo, tendríamos que evitar que la imagen nos impresione por un momento, o por unas semanas incluso, pero después caiga en el olvido, en una memoria corta que olvida lo que nos transmitía la escena.

Ojalá que estas imágenes y todo lo que representan lleguen hasta nuestro corazón y lo transformen, para que no reduzcamos la solidaridad, mejor la caridad, a los momentos de impacto fuerte, sino que marquen el ritmo cotidiano de nuestra vida. Ya nos lo dijo el Señor: “A los pobres siempre los tendréis con vosotros”. Porque detrás de cada rostro, siempre hay un hombre o una mujer que sufren; en definitiva, detrás está el rostro doliente del Dios hecho hombre.

En el nº 2.956 de Vida Nueva

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