Comunicar evangelizando

berzosa-p(+ Raúl Berzosa– Obispo auxiliar de Oviedo)

“Lombardi solicita, en la comunicación, un lenguaje claro, sencillo, comprensible. Con una advertencia: decir la verdad no quiere decir todo. Pero lo que se afirma, debe ser verdadero. Y con otros consejos, tan reales y prácticos como la vida misma…”

Nos situamos en Madrid. Mediados del mes de febrero. Interviene el Padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano. Sobre el tapete, un tema de rabiosa actualidad: qué criterios debe ofrecer la comunicación cristiana hoy. Sin tapujos, con clarividencia, señala cinco: 

En primer lugar, estamos al servicio de la verdad y de la objetividad. No nos movemos por intereses ideológicos, políticos o económicos.

Además, nuestra misión es al servicio de informar la realidad, que no excluye el misterio ni Dios. No hay división entre información profana y religiosa. 

Al mismo tiempo, un servicio a la justicia, entre pueblos, entre culturas, entre Norte-Sur. 

Y un servicio a la paz, sin acentuar aún más las fracturas y divisiones; saber estar con paciencia en las tensiones; serenidad de juicio; aún a riesgo de ser criticado, no primar la imparcialidad; exhortar siempre al diálogo y al encuentro.

Finalmente, debemos fomentar el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Las tensiones ofrecen siempre nuevas e inesperadas posibilidades.

Por si lo anterior fuera poco, Lombardi solicita, en la comunicación, un lenguaje claro, sencillo, comprensible. Con una advertencia: decir la verdad no quiere decir todo. Pero lo que se afirma, debe ser verdadero. Y con otros consejos, tan reales y prácticos como la vida misma: es mejor conducir la información que no correr detrás de ella; lo que se considere reservado, no contarlo ni siquiera a los amigos. Nos interesa todo el hombre y todo hombre, con sus peculiaridades y culturas. Todo, con un lema lleno de esperanza: “¡No tener miedos ni prejuicios hacia la comunicación ni hacia las nuevas tecnologías!”. Porque hay que aprender a evangelizar comunicando y comunicar evangelizando. Esta es la verdadera llave de oro.

En el nº 2.653 de Vida Nueva.

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