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Francisco ante los líderes de la UE: una “nueva juventud” para Europa desde el humanismo

papa Francisco con 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea 60 aniversario del Tratado de Roma Sala Regia Palacio Apostólico 24 marzo 2017

El Papa llama a “redescubrir la memoria” 60 años después de los Tratados de Roma

papa Francisco con 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea 60 aniversario del Tratado de Roma Sala Regia Palacio Apostólico 24 marzo 2017

11 frases del papa Francisco a los líderes de Europa [abierto]

ANTONIO PELAYO (ROMA) | La importancia de un discurso se mide casi a partes iguales entre lo que se dice y la representatividad del auditorio a quien va dirigido. Eso lo saben bien Bergoglio y sus colaboradores. Y eran muy conscientes de que el que iba a pronunciar el Papa ante los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) el 24 de marzo no podía ser una pieza más del repertorio vaticano sobre cuestiones europeas. Ese día se conmemoraba el 60º aniversario de los Tratados de Roma, que dieron origen a la Comunidad Económica Europea.

Por eso se escogió en primer lugar el escenario, y se optó por el más cargado de significado histórico dentro de los Palacios Apostólicos, la Sala Reggia, reservando para la foto de familia nada menos que la Capilla Sixtina. En segundo lugar, el protocolo se afinó al máximo: cada líder político fue recibido en el Patio de San Dámaso por el prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gänswein, y acompañado por un gentilhombre de Su Santidad hasta la citada sala.

En ella tomaron asiento los tres altos representantes de la UE: el polaco Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo; el italiano Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo; y el luxemburgués Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea. A su lado estaba el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Paolo Gentiloni. A continuación, los 27 líderes europeos según su propio rango; primero los jefes de Estado: el francés François Hollande, la lituana Dalia Grybasuskaité, el chipriota Nicos Anatasiades, el rumano Klaus Werner y la canciller alemana Angela Merkel. Les seguían los restantes primeros ministros o presidentes de Gobierno, entre los cuales se encontraba el español Mariano Rajoy, acompañado por su jefe de gabinete, Jorge Moragas, y el embajador de España ante la Santa Sede, Eduardo Gutiérrez y Sáenz de Buruaga.

Memoria viva

El discurso de Francisco, de media hora de duración, no dejó indiferente a nadie… “Volver a Roma 60 años más tarde –les dijo en un primer momento– no puede ser solo un viaje al pasado, sino más bien el deseo de redescubrir la memoria viva de ese acontecimiento para comprender su importancia en el presente. (…) El pasado no hay que considerarlo como un conjunto de sucesos lejanos, sino como la savia vital que irriga el presente”.

Durante esta primera parte, el Papa evocó a los fundadores, “que, poniendo su firma en los dos Tratados, dieron vida a aquella realidad política, económica, cultural, pero sobre todo humana que hoy llamamos Unión Europea. (…) Una concepción de la vida a medida del hombre, fraterna y justa”. Citó entre otros al belga Paul H. Spaak, al alemán Konrad Adenauer, al francés Pineau, al holandés Luns o al italiano Alcide de Gasperi para subrayar que, en su concepción, “Europa no es un conjunto de normas que cumplir o un manual de protocolos y procedimientos que seguir. Es una vida, una manera de concebir al hombre a partir de su dignidad trascendente e inalienable, y no solo como un conjunto de derechos que hay que defender o de pretensiones que reclamar”.

papa Francisco con Mariano Rajoy 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea 60 aniversario del Tratado de Roma Sala Regia Palacio Apostólico 24 marzo 2017

El Papa con el presidente español, Mariano Rajoy

Sin citarlas de forma explícita, el Papa reivindicaba “las raíces cristianas de Europa”, por cuya inclusión en el prólogo de la Constitución Europea la diplomacia vaticana luchó sin éxito en su día. Tampoco citó el Brexit cuando dijo que el espíritu de solidaridad europea “es especialmente necesario ahora para hacer frente a las fuerzas centrífugas, así como a la tentación de reducir los ideales fundacionales de la Unión a las exigencias productivas, económicas y financieras”.

Conocedor de las resistencias de algunos países del este europeo para acoger a los refugiados que llegan al Viejo Continente, lamentó que se haya perdido la memoria del esfuerzo para derribar el muro que separaba a Europa desde el Báltico hasta el Adriático y se refirió de forma muy clara “a la larga columna de mujeres, hombres y niños que huyen de la guerra y de la pobreza, que solo piden tener la posibilidad de un futuro para ellos y sus seres queridos”.

Sobre el problema de los emigrantes, añadiría más adelante: “No se puede limitar a gestionar la grave crisis migratoria de estos años como si fuera solo un problema numérico, económico o de seguridad. La cuestión migratoria plantea una pregunta más profunda que es sobre todo cultural. (…) La riqueza de Europa ha sido siempre su apertura espiritual y la capacidad de plantearse cuestiones fundamentales sobre el sentido de la existencia”.

Desde esta perspectiva, Francisco no dudó en afirmar que “Europa tiene un patrimonio moral y espiritual único en el mundo que merece ser propuesto una vez más con pasión y renovada vitalidad y que es el mejor antídoto contra la falta de valores de nuestro tiempo, terreno fértil para toda forma de extremismo”.

Si algunos han recordado que en su discurso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, el 25 de noviembre de 2015, el Papa latinoamericano llegó a referirse a Europa como “una abuela que ya no es fértil ni vivaz”, esta vez afinó su visión: “La Unión Europea está llamada a un replanteamiento, a curar los inevitables achaques que vienen con los años y a encontrar nuevas vías para continuar su propio camino. Sin embargo, a diferencia de un ser humano de 60 años, no tiene ante ella una inevitable vejez, sino la posibilidad de una nueva juventud. (…) A vosotros, como líderes, os corresponde discernir el camino para un nuevo humanismo europeo hecho de ideales y de concreción”.

Respuesta a “todas” las víctimas de abusos

Como ha confirmado la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores en su primera reunión anual tras la salida de Marie Collins (la única víctima que quedaba en el organismo) semanas atrás, han enviado al papa Francisco una serie de nuevas directrices que deberían ser adoptadas por todos los organismos vaticanos. Entre ellas, se señala de un modo especial, se insta a que sean respondidas, de un modo “personal” y “oportuno”, desde la idea primera de la “compasión”, “todas las cartas y correos” de víctimas de abusos que llegan a la Santa Sede.

Publicado en el número 3.030 de Vida Nueva. Ver sumario

 


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