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Colombia, en el umbral de la paz

grupo de personas forman la palabra Paz frente a la catedral de Bogotá firma de acuerdos de paz Gobierno FARC Colombia 26 septiembre 2016

Gobierno y FARC dejan a la ciudadanía la decisión sobre la validez de los acuerdos

grupo de personas forman la palabra Paz frente a la catedral de Bogotá firma de acuerdos de paz Gobierno FARC Colombia 26 septiembre 2016

Una multitud celebró la firma de los acuerdos en el exterior de la catedral de Bogotá

MIGUEL ESTUPIÑÁN (BOGOTÁ) | Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, y Rodrigo Londoño, alias Timochenko, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), firmaron el lunes 26 de septiembre el acuerdo con el que el Gobierno colombiano y dicha guerrilla buscan poner fin a un conflicto armado de más de 52 años. Tal acuerdo incluye seis puntos que marcaron la agenda del proceso de negociación llevado a cabo en La Habana, Cuba, durante los últimos cuatro años: desarrollo agrario integral; participación en política; fin del conflicto; drogas ilícitas; víctimas; e implementación, verificación y refrendación. Serán los colombianos quienes definirán la validez o no de lo pactado, así como la posibilidad de su puesta en práctica, a través de un plebiscito que se realizará el próximo 2 de octubre.

La ceremonia de la firma

La ceremonia de la firma se inició a las 17:11 de la tarde, a orillas del mar, en el Patio de Banderas del Centro de Convenciones de Cartagena de Indias. En la misma estuvieron presentes cerca de 2.500 personas, entre ellas presidentes de varios países, directores de organismos multilaterales, figuras públicas de Colombia y de todo el mundo, y más de 250 víctimas del conflicto.

El acto arrancó con la llegada de los protagonistas al escenario, a través de una puerta cuya apertura significó una nueva etapa en la historia. Además del presidente Santos y Londoño, compartieron dicho espacio las delegaciones del Gobierno colombiano y de las FARC; los mandatarios de Cuba, Venezuela, Chile, Ecuador, Perú, México y Argentina; Juan Carlos I de España, un representante del Gobierno noruego y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Después del himno nacional y de un minuto de silencio en homenaje a quienes han sufrido las consecuencias del conflicto armado, un coro de mujeres afrodescendientes provenientes de Bojayá, población fuertemente impactada por la guerra, elevaron sus voces con cantos tradicionales del Pacífico. La música sirvió para expresar alegría frente a la posibilidad de un futuro distinto, pero también para interrogar al Gobierno acerca del destino de los demás grupos armados que todavía operan ilegalmente en el país.

Londoño y Santos firmaron el acuerdo usando una bala punto 50 transformada en bolígrafo. Después se estrecharon las manos en medio de los aplausos, mientras de fondo la muchedumbre gritaba: “Sí se pudo”.

El primer discurso corrió a cargo de Ban Ki-moon. El secretario general de Naciones Unidas recordó que con la firma del acuerdo se hacía oficial, también, el inicio de la misión de la ONU encaminada a participar en la verificación del cese bilateral y en el mecanismo tripartito que acompañará el eventual proceso de desarme de las FARC. Destacó el desafío de implementar los acuerdos y la importancia de generar un cambio en Colombia, particularmente en las áreas más remotas y olvidadas del país. A su parecer, estos acuerdos prometen el fin del conflicto y crean condiciones para una paz duradera; su firma es como una luz brillante de esperanza que ilumina a todo el mundo. “Espero que los colombianos puedan superar el dolor y hacer de este un proyecto nacional”, añadió.

presidente Juan Manuel Santos y jefe de las FARC Rodrigo Londoño Timochenko firman los acuerdos de paz Colombia 26 septiembre 2016

Santos y Londoño, en presencia de mandatarios como
Ban Ki-moon, Raúl Castro y el rey Juan Carlos I

Petición de perdón

En nombre de las FARC, Londoño pidió perdón a todas las víctimas del conflicto y una ovación respondió a sus palabras. En su discurso, manifestó el interés de la guerrilla de sumarse sin armas a la tarea de transformar el país y hacer posibles los sueños de justicia y progreso. Según afirmó, la firma de los acuerdos no significa la reconciliación del capitalismo y el socialismo: no ha habido renuncia de ideas, sino el deseo de que estas puedan confrontarse sin violencia en la arena política.

Santos invitó a la ciudadanía a aprobar lo pactado en las urnas. Subrayó, como su mejor argumento, las vidas que podrían salvarse con el fin del conflicto. Afirmó que el acuerdo honra a los millones de víctimas, protegiendo sus derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación y a la no repetición. Reconoció el trabajo de las delegaciones del Gobierno y de las FARC. Agradeció al papa Francisco sus mensajes y oraciones, y recordó a otros líderes mundiales por su apoyo.

Finalmente, dirigiéndose a los guerrilleros, dijo: “No estamos de acuerdo sobre el modelo político o económico que debe seguir nuestro país, pero –tal como lo dije en La Habana– defenderé con toda la determinación su derecho a expresar sus ideas dentro del régimen democrático, porque esa es la esencia de la libertad dentro de un Estado de derecho”.

La tarde malva, que recordó a algunos las palabras de Gabriel García Márquez sobre Cartagena, dio paso a la noche. El evento concluyó con el Himno de la Alegría. Ahora todo depende de lo que decidan los colombianos con su voto.

El cardenal Parolin subraya “la reconstrucción de la persona”

Horas antes de la firma del acuerdo final, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, presidió una Liturgia de la Palabra en la iglesia de San Pedro Claver, en Cartagena. “La paz que anhela Colombia se centra en la reconstrucción de la persona”, afirmó. Según el purpurado, en las heridas del corazón humano se encuentran las causas profundas del conflicto que en los últimos decenios ha desgarrado al país. “El método más seguro para comenzar un futuro mejor es reconstruir la dignidad de quien sufre”. Parolin desafió a la Iglesia colombiana a asumir el riesgo de convertir cada parroquia y cada institución en un hospital de campaña, para que quienes experimentaron atrocidades y quienes actuaron desde la orilla de la violencia se puedan reencontrar. Una idea reiterada, que ya había recordado al comunicar el año pasado el interés del papa Francisco en visitar Colombia.

Publicado en el número 3.005 de Vida Nueva. Ver sumario

 


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