¿Cómo será vivir en un país en paz?

No muchos colombianos pueden decir que vivieron en tiempos de paz. Yo puedo decirlo. Y puedo recordar cuando por primera vez oí hablar de guerra; de una guerra cercana, porque de las conversaciones de los mayores mi mente infantil había registrado guerras lejanas como la Segunda Guerra Mundial y la Revolución Francesa. Fue el 9 de abril, cuando para mí y para la historia estalló la guerra en Colombia.

Mis hijos y mis nietos nacieron en tiempos de guerra. Y, lo que lamentablemente muchos colombianos no pueden decir, para mi familia ha sido una guerra lejana. Por fortuna no nos ha tocado de cerca.

Pero no puedo decir que no nos haya afectado. Como a todos los colombianos y colombianas. Porque una guerra duele. Durante casi setenta años diariamente nos ha golpeado la noticia de los muertos en combate, de los campos arrasados por la violencia y por negocios ilícitos. Personalmente me han dolido las lágrimas de otras familias. Como me duele contemplar y experimentar, diariamente también, la dificultad para reconocer errores, la agresividad hacia quien piensa diferente, las injusticias que se cometen, la deshonestidad que impera. Porque la intolerancia, la injusticia y la deshonestidad son, al mismo tiempo, consecuencia y causa de la violencia. Son parte de esta guerra. Son enemigas de la paz.

A la espera y llena de esperanza de poder ser testigo de que en Colombia vamos a vivir en paz, me pregunto cómo será vivir sin las amenazas de la violencia, cómo será convivir en una sociedad tolerante, cómo será un país en el que se practique la justicia y donde no haya corrupción, cómo será sentir la paz en el corazón. Cómo será vivir en un país en paz.

Isabel Corpas de Posada

Teóloga

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