Luz Marina Valencia. Secretaria General de la CLAR

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“La cuestión es salir y dinamizar la cultura del encuentro”

Como Secretaria General de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR), la religiosa colombiana Luz Marina Valencia López, de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, hace parte del servicio intercongregacional e internacional de la CLAR, que pugna por una Iglesia “en salida misionera” y en consonancia con el icono bíblico de la Visitación: “salgamos aprisa al encuentro de la vida”. En esta entrevista concedida a Vida Nueva, la Hna. Luz Marina profundiza sobre el rol profético de la Vida Consagrada en la actual coyuntura social y eclesial del continente.

¿Cuáles son los “rostros” proféticos que identifican a la Vida Consagrada latinoamericana?

En la clausura del Año de la Vida Consagrada (VC), el papa Francisco pidió con fuerza: “sean hombres y mujeres del encuentro”. Esta llamada está llena de contenido. Si sabemos ahondar en el significado de estas palabras, iremos encontrando el rostro que la gente necesita ver en la VC. Un rostro sereno, pacificado desde dentro, porque se ha encontrado con la paz misma, y por esto, es capaz de inspirar alegría y armonía por donde pasa. Rostros adultos, que han recuperado la frescura y confianza del niño que se sabe en brazos de su madre. Personas que saben mirar a los ojos, escuchar, acompañar, acoger y abrazar la vida; de ellas se puede decir que “pasan por el mundo haciendo el bien”, al estilo de Jesús.

La CLAR, desde el ícono de la Visitación, invita a cultivar esta cultura del encuentro: a salir de sí para ir hacia el otro, como María. Una VC que recupera la centralidad del encuentro con el Dios Trinidad que la habita, y desde este encuentro “sale al encuentro de la vida”, presente en todas y todos los que encuentra en sus caminos.

En el caso de América Latina, ¿cuáles son los grandes desafíos que vislumbra la CLAR?

Por una parte, reconocemos que Dios a través de la realidad y de la misma VC clama por una vida comunitaria a imagen de la Trinidad, dinamizada desde la cultura del encuentro, que sea testimonio de la justicia social y de una ecología integral. Comunidades que se construyan desde el diálogo, el discernimiento y la inclusión, capaces de acompañar procesos de desarrollo, trabajar en inter-congregacionalidad, superando el individualismo y las rivalidades, uniendo carismas y recursos para dar mejores respuestas a las grandes urgencias de hoy.

Otro clamor de la VC que se ha convertido en un gran desafío para la CLAR es la participación integral de la mujer en la vida social y eclesial que, en palabras del papa Francisco, “no puede retrasarse más”. Las congregaciones femeninas y las conferencias de religiosos y religiosas están llamadas a promover una formación seria y sistemática, que ayude a las religiosas a superar la larga historia de subordinación social y eclesial, para abrirse a la posibilidad de asumir responsabilidades en la Iglesia, de la que la mujer es parte activa y no mera invitada.

“Espirituales de veras”

Por otra parte, también la sociedad, la Iglesia y nuestras congregaciones necesitan madres y padres “espirituales de veras” –utilizando la expresión de santa Teresa de Jesús– capaces de dar vida en abundancia en una sociedad huérfana por ausencia de personas adultas, que vivan sus servicios profesionales desde la responsabilidad, la coherencia y la madurez necesaria, para acompañar y orientar a las nuevas generaciones. Personas que sean dueñas de sí y, por eso, puedan entregar la vida al servicio de la vida.

Finalmente, es importante continuar la tarea de acompañar procesos de reconfiguración de estructuras, tocando las bases, es decir, superando la ambigüedad a la hora de reflexionar sobre las formas de funcionar en lo cotidiano, dando nombre, dejando o cambiando aquello que ahoga el Espíritu en la vida diaria de las comunidades locales, en los pequeños equipos apostólicos. Hay necesidad de explorar más cada carisma, de ahondar para encontrar en él las vetas que aún están sin estrenar.

¿Qué respuestas está dando la CLAR a estos desafíos?

El icono de la Visitación es una repuesta a los clamores de la VC que emergieron en el Congreso, como continuidad al camino de acompañamiento que la CLAR viene realizando a lo largo de los últimos años. También, responde a muchos llamados que el papa Francisco hace a la Iglesia, y en ella a la VC: centralidad de Jesús, Iglesia misionera en salida, cultura del encuentro, servicio y misericordia…

Este icono, leído desde la VC, libera las diversas dimensiones en las y los religiosos, ayudándoles a tomar conciencia de quiénes son ante Dios y ante la gente que les rodea. Una VC que intenta cumplir su misión, atenta y abierta al querer de Dios, que solo desea la salvación de la humanidad entera. Una VC en salida misionera, impulsada por el Espíritu y comprometida en la construcción de una nueva forma de vivir las relaciones. Lo que implica “salir aprisa” para animar encuentros que den vida e impulsen a las religiosas y a los religiosos a cuidar y a defender la vida, allí donde esta se encuentra más amenazada.

“La participación integral de la mujer no puede retrasarse más”

¿A esto apunta el Plan Global de la CLAR para el actual trienio 2015-2018?

Sí. El Plan Global apunta a la animación de la VC desde el ícono de la Visitación, que inspira un nuevo movimiento a nuestras “familias carismáticas”, nos convoca a salir de nuestros miedos, de nuestro egoísmo y comodidad, para ir al encuentro de la vida que germina en el  interior de nuestras comunidades, y desde allí, a donde se encuentre una religiosa o un religioso construyendo Reino. La cuestión es “salir” para promover y dinamizar la cultura del encuentro en todas sus dimensiones, al estilo de María e Isabel. Es un encuentro fecundo, que está animado por el Espíritu y preñado de la vida, por esto mismo, puede “dar vida en abundancia” y comprometerse con el cuidado de la misma.

Apunta, también, a un nuevo impulso misionero, con comunidades que saben vivir el servicio apostólico en equipos inter-congregacionales; a la reconfiguración y resignificación de la Vida Consagrada en todos los niveles, para encontrar formas y estilos más evangélicos, más ágiles y humanos.

Según esto, ¿qué tópicos y acciones son prioritarias para la CLAR?

Los temas que la CLAR ha ido priorizando tienen que ver con las búsquedas por ser fiel al clamor del pueblo y consciente de sus sufrimientos. Algunos de estos temas son: la formación teológica, bíblica y espiritual, referida a la resignificación de los consejos evangélicos, así como a la interculturalidad en la Vida Consagrada; la lucha contra la trata de personas; la cultura del encuentro; la conversión ecológica; la reconfiguración de estructuras de animación de la Vida Consagrada, promoviendo nuevas metodologías inclusivas y significativas desde una cultura del encuentro; el binomio carisma y laicado; y el cambio sistémico en el acompañamiento a religiosos que trabajan con poblaciones más vulneradas y vulnerables. Todas estas temáticas requieren equipos especializados y recursos. Como acciones previstas están: talleres de formación para comisiones, seminarios de formación en todas las temáticas mencionadas y congresos regionales y continentales.

Óscar Elizalde Prada

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