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César Vidal: “Me dedicaré a buscar el reino de Dios”

César Vidal

El escritor publica su nuevo libro ‘La escalera de Jacob’

César Vidal

ÁNGELES LÓPEZ | Transcurridos cinco años desde la publicación de su anterior novela, César Vidal, uno de los autores más prolíficos y leídos, regresa a las librerías con La escalera de Jacob (Almuzara). Una historia conmovedora que revisa desde una nueva óptica el episodio más vergonzante del pasado siglo: el Holocausto. En conversación de ida y vuelta, desde su “exilio” en Miami, hablamos con el escritor, abogado, historiador y periodista. ¿El motivo? Porque había que hablar… y él tiene mucho que decir.

PREGUNTA.- Un escritor tan prolífico como usted, ¿por qué tanto tiempo sin una novedad editorial?

RESPIESTA.- He seguido publicando en América, pero no en España. Las empresas que ganaron muchos millones con mis libros decidieron un día que no iban a publicar una sola línea mía. En un caso, incluso cuando estábamos a punto de firmar un contrato para una década y ya estaban más que acordados los términos. Ellas sabrán por qué.

P.- Aporta una nueva luz sobre ciertos aspectos, en gran parte silenciados, de lo acontecido durante la ocupación nazi en el interior del gueto de Varsovia, en 1942…

R.– Son numerosos. Por ejemplo, la colaboración de algunos judíos con los nazis o la manera en que las SS intentaron utilizar las imágenes del gueto para insistir en la inferioridad racial judía.

P.- “Frente a la peor maldad solo existe la respuesta de la bondad extrema”. ¿La maldad tiene un opuesto?

R.- Por supuesto y hay que enfrentarlo a la maldad para evitar que prevalezca.

P.- ¿Cómo ve la situación política desde la distancia?

R.- Creo que el régimen de la Transición agoniza desde hace tiempo. Se podría salvar con visión de Estado, pero no la veo en ninguno de los partidos que están en el Parlamento.

P.- Se transformó leyendo el Nuevo Testamento y la carta a los Romanos. ¿Cómo fue su proceso de conversión al protestantismo?

R.- Me convertí a Jesús leyendo el Nuevo Testamento y, en especial, la carta a los Romanos. Tras mucho estudiar en busca de alguien que hubiera visto lo mismo que yo, acabé integrándome en una iglesia evangélica.

P.- Küng aboga por el ecumenismo entre católicos y protestantes. ¿Lo ve factible?

R.- Hans Küng es un defensor de posiciones bíblicas propias del protestantismo como la justificación por la fe, que fue tema de su tesis doctoral. Me consta que Francisco ha intentado cerrar heridas causadas por la persecución religiosa sufrida por los protestantes argentinos, pero más allá…

P.- Por cierto, ¿qué opina de su pontificado?

R.- Creo que fue elegido como la persona más adecuada para situaciones mundiales muy concretas como los populismos hispanoamericanos. La cuestión es que esas circunstancias están cambiando y además las resistencias que encuentra son crecientes.

P.- Creer en Dios, en este tiempo en el que los ateos no saben si son ateos o agnósticos y los agnósticos lo son por modas, ¿es una batalla dolorosa?

R.- No, es una vivencia extremadamente gratificante. Yo no sería capaz de enfrentar la vida ni un instante si no fuera porque siento a Dios más cerca de lo que puedo describir.

P.- ¿Qué planes tiene?

R.- A largo plazo. Lo que me queda de vida estará dedicado a “buscar el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6: 33).

P.- Por último, no me hable ni de lecturas ni de música. ¿A qué dedica su tiempo libre? –si me dice que guisa, o que arregla enchufes o que juega al tenis, me dejaría muerta–.

R.- Además de ver mucho cine, cocino todos los días porque vivo solo, y acabo de arreglar la cerradura del cuarto de baño. Estoy dispuesto a ayudarla a levantarse del suelo.

Dicto sentencia

  • “No he durado mucho en los sitios donde coartaban mi libertad. O me han echado o me he ido”.
  • “Siempre he sido un disidente y, por ello, me he sentido forastero. No voy a dejar de serlo porque desde niño tuve claro que es mejor ser un salmón que nada contracorriente que un borrego”.
  • “El exilio no es fácil, pero depende de cómo se aborde. Yo lo vivo como el inicio de una nueva existencia en el seno de una nación que casi a diario me demuestra más generosidad que aquella en la que nací”.

En el nº 2.991 de Vida Nueva

 

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