Bernardito Auza: “La Santa Sede es la guardiana de la paz entre los pueblos del mundo”

Entrevista con el Observador Permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas

Bernardito Auza. Observador Permanente de  la Santa Sede ante Naciones Unidas

LARA MARTÍNEZ (NUEVA YORK) | Estados Unidos se prepara para recibir al papa Francisco. Como momento destacado de su viaje, el viernes 25 de septiembre visitará la sede de la ONU en Nueva York. Allí se dirigirá a la Asamblea General de Naciones Unidas en un año histórico: se cumplen 70 años de su fundación. Sobre esta visita y el papel de la Santa Sede ante las naciones ha conversado con Vida Nueva Bernardito C. Auza, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, cargo que desempeña junto con el de observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

PREGUNTA.- ¿Por qué es tan importante para la Iglesia estar presente en la ONU?

RESPUESTA.- Con su presencia, la Santa Sede afirma su estima por Naciones Unidas como un foro que representa a todas las naciones del mundo. La ONU puede tener sus defectos, pero la Santa Sede aún cree que sigue siendo la guardiana, por así decirlo, de los ideales de paz y armonía entre todos los pueblos del mundo. Es un espacio legítimo de debates y discusiones sobre cuestiones de trascendencia mundial.

Por otra parte, las cuatro visitas que los tres papas anteriores realizaron a la sede de Naciones Unidas en Nueva York son también manifestaciones de la importancia y el reconocimiento del Vaticano a esta organización. Pablo VI participó en la Asamblea General de la ONU el 4 de octubre de 1965; Juan Pablo II, el 2 de octubre de 1979 y el 5 de octubre de 1995; y después, Benedicto XVI el 18 de abril de 2008.

P.- ¿En qué consiste su trabajo como observador permanente?

R.- Mi principal cometido es representar a la Santa Sede, y al Santo Padre en particular, en el corazón de la “familia de naciones”. Creo que este papel ha sido cada vez más visible en las últimas décadas. Buena muestra de ello es la repercusión de las acciones de los anteriores y el actual papado. Han ganado cada vez más atención en la comunidad internacional. Por otra parte, el estatus de la Santa Sede como observador permanente ante Naciones Unidas se formalizó en 2004 con la Resolución 58/314, no aprobada en votación sino por aclamación (la forma más solemne de adopción de una resolución o decisión) de la Asamblea General.

Mi papel como observador permanente se define en dicha resolución, como, por ejemplo, el derecho a participar en la Asamblea General, a realizar intervenciones y el derecho de réplica. Las dos únicas limitaciones explícitas al papel de la Misión Permanente de Observación de la Santa Sede son el derecho al voto y el derecho a presentar candidatos para las distintas oficinas. El objetivo general de la misión de un observador permanente es siempre el mismo, es decir, mostrar las enseñanzas del Evangelio y brindar la experiencia de la Iglesia al complejo entramado de las relaciones internacionales y los debates internacionales sobre los problemas que enfrenta nuestro mundo.

P.- Háblenos de su relación con el secretario general, Ban Ki-moon. ¿Qué temas abordan en sus encuentros?

R.- Lo conozco desde su elección en 2006. Durante nuestra última reunión, Ban Ki-moon expresó su profunda admiración por Francisco, por su liderazgo y el ejemplo de papado que está dando, no solo a los católicos, sino también a todas las personas de buena voluntad. Habló de sus conversaciones con el Santo Padre con motivo de sus dos visitas al Vaticano, sobre todo, sobre su deseo de que visitara Naciones Unidas. También expresó su aprecio por la presencia y el trabajo de la Santa Sede en Naciones Unidas. Comentó su preocupación por las situaciones horribles en el norte de Irak, en particular, sobre la persecución de las minorías étnicas y religiosas de la región. Estaba profundamente preocupado por la difícil situación de los sirios, la mitad de los cuales necesita asistencia humanitaria, alrededor de siete millones de personas han sido desplazadas y más de 200.000 han muerto a causa de la violencia. También subrayó la importancia de que Naciones Unidas establezcan metas eficaces y realistas en los denominados Objetivos de Desarrollo Sostenible, la agenda de desarrollo post-2015.

Entrevista íntegra solo para suscriptores

En el nº 2.956 de Vida Nueva.

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