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La nueva política “hace novillos” en misa

Alberto Núñez Feijóo presidente de la Xunta de Galicia en la misa ofrenda al Apóstol Santiago 25 julio 2015

Los ayuntamientos de Barcelona, Valencia, Pamplona y Santiago separan los actos religiosos de sus fiestas

Alberto Núñez Feijóo presidente de la Xunta de Galicia en la misa ofrenda al Apóstol Santiago 25 julio 2015

El presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, en la ofrenda al Apóstol del pasado día 25, a la que no acudió el alcalde

RUBÉN CRUZ | La nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha eliminado del programa de las Fiestas de la Mercè 2015 la tradicional misa en honor a la patrona. ¿Cómo eliminar de una fiesta de origen católico su vertiente religiosa? Solo en el consistorio lo saben, ya que Vida Nueva ha contactado con ellos obteniendo una negativa a todas las preguntas. Por su parte, Feliciano Montero, profesor emérito de la Universidad de Alcalá y experto en relaciones Iglesia-Estado, considera que “no tiene sentido mantener el nombre de la Virgen en la fiesta si se elimina el carácter religioso”.

El Ayuntamiento barcelonés justifica su medida porque celebran la diversidad religiosa de la ciudad y pretenden subrayar el carácter aconfesional del nuevo equipo de gobierno. La misa se celebrará en la Basílica de la Merced, como desde hace 147 años, aunque no se considerará un acto oficial y no acudirá ningún concejal. Colau no asistirá porque “el ayuntamiento ha de actualizarse y defender la laicidad”.

El Arzobispado de Barcelona no ha tardado en contestar a través de un comunicado: “Se está rompiendo una tradición multisecular que siempre ha reflejado el programa oficial de las fiestas”. Además, “el respeto a la sociedad está en que las autoridades acudan, ya que muchos ciudadanos de Barcelona son católicos y valoran esta celebración”.

En este sentido, Montero recuerda lo ocurrido “cuando se constituyeron los primeros ayuntamientos democráticos, casi todos de uniones de izquierdas: muchos socialistas eran laicos y tenían claro que no tenían que asistir a estos festejos, pero luego empezaron a ir, ya que determinaron que se trataba de fiestas populares y transversales que no incluían el componente de confesionalidad”.

También Santiago vivió su primer día del Apóstol sin la presencia del alcalde en la ofrenda. Martiño Noriega recibió a las autoridades en el Obradoiro, pero no acudió a la misa. En esta ocasión, Felipe VI delegó en Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta, quien criticó la actuación de Noriega: “Yo nunca renunciaría a representar a mi tierra en el Día de Galicia”.

Por su parte, el arzobispo Julián Barrio explicó que “no se trata de una confrontación ética entre un sistema laico y un sistema religioso, sino de una cuestión de sentido”. Sin embargo, Noriega se justificó: “El día de hoy lo vivo ejerciendo la representación institucional como alcalde, cumpliendo con ese rol en los lugares que entendemos que hay que cumplir en lo que tiene que ver con la plaza pública”.

Pamplona vivió un caso similar en San Fermín. El alcalde Joseba Asirón participó en la procesión, pero no acudió a la misa (primera vez que falta un alcalde). “Hemos estado en la procesión que tiene una dimensión religiosa, pero también social, y la misa nos parece que es un acto de fe más privado”, sostuvo el edil. Según ha sabido Vida Nueva, no acudió al acto por las directrices que ha marcado su partido, ya que, “si fuera por él, se hubiera quedado”. Creyentes y no creyentes criticaron la actuación de Asirón. De hecho, “el arzobispo [Francisco Pérez] le reprochó su actuación y hasta su madre le dio un tirón de orejas”.

Por otro lado, el alcalde de Valencia, Joan Ribó, le ha comunicado al arzobispo Antonio Cañizares que la procesión cívica del 9 de octubre (Día de la Comunidad) volverá a tener un carácter “únicamente civil y no se participará en los actos religiosos”. El edil subrayó que el ayuntamiento estará presente en manifestaciones religiosas que tienen un alto valor patrimonial y cultural para los valencianos, pero no las presidirá.

Manuela Carmena, una más en San Antón

Mientras muchos de los nuevos representantes políticos muestran su rechazo a la Iglesia, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, acudió a la llamada del padre Ángel García para celebrar el Día de los Abuelos (26 de julio) en la iglesia de San Antón. A la misa acudieron también Cristina Cifuentes, Ángel Gabilondo y Antonio Miguel Carmona.

“Ellos deciden venir por educación, es cuestión de talante, al igual que yo acudo a sus actos sin identificarme con ellos”, comentó el fundador de Mensajeros de la Paz. “Las fiestas religiosas –añadió– son actos sociales. A los responsables políticos se les llena la boca diciendo que gobiernan para todos; pues si es así, también lo hacen para los católicos”.

En el nº 2.952 de Vida Nueva

 

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