Lleida prepara de manera colectiva el relevo episcopal de Joan Piris

Una asamblea de fieles elabora un informe sobre la situación global de la diócesis

Uno de los grupos participantes en un momento de su reflexión

Uno de los grupos participantes en un momento de su reflexión

JORDI LLISTERRI | Es bastante habitual que a los obispos les moleste hablar de su relevo cuando ya están en tiempo de relevo. En Lleida, este curso han vivido la experiencia contraria. Después de presentar su obligada renuncia al cumplir los 75 años el pasado septiembre, Joan Piris ha querido preparar de forma conjunta un informe sobre la realidad de la diócesis para entregarlo a su sucesor.

El sábado 30 de mayo se concretó este proceso con la Asamblea Diocesana celebrada en la capital de la diócesis, en la que participaron 300 personas vinculadas a parroquias, grupos e instituciones diocesanas, bajo el lema Iglesia de Lleida, qué dices de ti misma. El informe que se ha elaborado hace hincapié en cinco ámbitos: liturgia y espiritualidad, acción caritativa y social, evangelización, formación, y vocaciones.

Tras siete años en Lleida, y a la espera del nombramiento de su sucesor, Piris se ha preocupado de que esta reflexión sea más una invitación a la implicación personal de cada uno de los creyentes de la sede catalana que una lista de deberes que ponerle al nuevo obispo. Pero, también, es un instrumento para que su sucesor cuente con un análisis global de la situación del obispado realizado colectivamente. El documento final para el nuevo pastor se está elaborando a partir de las conclusiones de los participantes en este encuentro diocesano.

En la asamblea, el obispo Piris remarcó que la misión de la diócesis es “anunciar el sentido trascendente de la vida y animar el desarrollo de todo lo más positivo de la familia humana, no solo las lacras y las miserias”. Y citando sus cartas pastorales, remarcó que “tenemos que hacerlo entre todos y para el bien de todos”. Reconociendo el problema de un entorno “poco sensible al hecho religioso”, el obispo dimisionario habló de “un futuro inmenso y abierto” y aseguró que, “entre todos, podemos hacer que la sociedad que construimos día a día tenga más calidad y fundamentos más sólidos y nobles”.

Ejes que marcan el futuro

La reflexión de la asamblea se enmarcó en una ponencia del director de la Academia Mariana de Lleida, el doctor Joan Viñas. El Vaticano II, el Concilio Provincial Tarraconense, las cuatro cartas pastorales del obispo Piris y la Evangelii gaudium de Francisco son los ejes que marcan el futuro de una Iglesia que apuesta por un diálogo permanente entre la fe y la cultura, y centrada en la justicia y en las personas.

En el nº 2.944 de Vida Nueva.

Actualizado
05/06/2015
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