El Papa despide Corea llamando a la reconciliación

En la celebración de una Misa por la paz en la catedral de Myeong-dong, Seúl

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JAVIER RODRÍGUEZ | A mediodía -hora coreana- Francisco ha puesto fin a su periplo asiático despidiéndose del pueblo de Corea que le ha acogido los últimos días y despegando del aeropuerto de Seúl camino de sobrevolar en 12 horas los 9.000 kilómetros que distan hasta Roma.

Su último acto antes de partir ha sido oficiar una Misa por la paz y la reconciliación entre las dos Coreas, celebrada en la catedral de Myeong-dong en la capital surcoreana. Antes, según informa Radio Vaticano, a primera hora de la mañana se había encontrado con líderes religiosos de distintos credos en la antigua residencia de la Curia.

Ante un mural de los mártires coreanos el Papa saludó entre otros al obispo anglicano de Seúl, el presidente de la Iglesia luterana, al líder de las iglesias prebisterianas en Corea, al presidente de la Asociación por la Religión Nativa Coreana, varios representantes budistas y al arzobispo ortodoxo que le hizo entrega de una cruz bizantina que complació particularmente a Francisco y de hecho usó al final de la Misa.

Durante el encuentro, Bergoglio improvisó algunas frases en español con la ayuda del padre Juan Che-chon Chong, quien ha acompañado al Papa desde que partieran de Roma haciendo las veces de traductor y recientemente fue nombrado Provincial jesuita para Corea. “Debemos continuar caminando juntos y con Dios yendo adelante. Recen por mi”, se ha despedido el argentino.

En la celebración de la catedral [ver vídeo] de 130 años de historia se congregó un millar de personas incluida la presidenta coreana Park Geun-Hye, mientras a sus puertas se reunieron centenares de fieles bajo la lluvia que pudieron seguir la ceremonia en pantallas gigantes instaladas a tal efecto.

Entre los colectivos representados hubo familias multiculturales, desempleados, inmigrantes, personas con minusvalías, estudiantes, así como siete ancianas víctimas de esclavitud sexual por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial. El Papa dedicó a todos un momento deteniéndose a saludar y conversar.

Especial mención merece en una Misa de estas características el grupo de refugiados de Corea del Norte que asistió al evento. Según informa la agencia UCA, el portavoz del comité organizador de la visita papal, Hur Yong-yup, especificó que también acudieron 30 sacerdotes y monjas nacidos en Corea del Norte y que viven exiliados en Seúl, así como 200 sacerdotes surcoreanos y cinco misioneros Maryknoll, todos ellos especialmente implicados en sus esfuerzos por la reconciliación entre norte y sur.

En su homilía [ver íntegra], Francisco imploró “a Dios la gracia de la paz y de la reconciliación”, recordó que todos los coreanos son hermanos y forman una misma familia y afirmó:

El don divino de la reconciliación, de la unidad y de la paz está íntimamente relacionado con la gracia de la conversión, una transformación del corazón que puede cambiar el curso de nuestra vida y de nuestra historia, como personas y como pueblo.

Poco después de la Misa, el Obispo de Roma ha emprendido el camino de regreso, sin embargo no habrá que esperar mucho para volver a verle en Asia, ya que en enero de 2015 viajará a Sri Lanka y Filipinas. La expectación ante este periplo es máxima, dado que más del 81% de los filipinos se declara católico y en la capital, Manila, san Juan Pablo II registró en 1995 un récord imbatido hasta ahora de cuatro millones de asistentes a una Misa y que sin duda Bergoglio pondrá a prueba.

 

La prensa surcoreana se rinde a Francisco

El director de programación en inglés de Radio Vaticano, Sean Patrick Lovett, analiza la reacción que ha suscitado en los medios surcoreanos la visita de Francisco, quienes sobre todo se preguntan cuál es el secreto del éxito del Papa.

Así, la prensa local señala el gong-gam de Francisco, entendido como “la habilidad de entrar en comunión con otra persona” y le describen como divertido, gran comunicador y que se expresa más poderosamente con hechos que con palabras, atributos quizá ya conocidos en otros países pero que el Corea del Sur no lo eran tanto.

Otra cualidad muy comentada ha sido la inagotable energía de Bergoglio. Teniendo en consideración las 11 horas del viaje de ida y las siete horas de diferencia horaria que ha tenido que sobrellevar, los medios valoran que estas circunstancias no le hayan afectado visiblemente ni a él ni a su actividad, resistencia que parecen atribuir a que come poco y le impulsa una poderosa voluntad.

La prensa surcoreana explica la enorme popularidad del Papa en que hace el tipo de cosas que les gustaría ver en sus políticos, como atender más las cuestiones sociales, las desigualdades económicas, las divisiones generacionales y las injusticias del país. Tampoco ha pasado desapercibido que haya compartido personalmente el dolor de las víctimas del ferry Sewol, quienes llevan cuatro meses esperando respuesta de las autoridades sobre los motivos que llevaron a que casi tres centenares de personas perdieran la vida, la mayoría jóvenes estudiantes.

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