El club del hincha Bergoglio

El origen del San Lorenzo de Almagro refleja el discurso papal sobre las periferias

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JAVIER RODRÍGUEZ | Si bien es conocido que el papa Francisco hace honor a sus raíces argentinas e italianas siendo un gran aficionado al fútbol, quizá lo sea menos el personaje al que se refirió en su discurso [ver íntegro] del 7 de junio en la Plaza de San Pedro, con motivo de los 70 años del Centro Sportivo Italiano:

Muchos educadores, sacerdotes y religiosas, han partido del deporte para madurar su misión de hombres y de cristianos. Recuerdo, en particular, una hermosa figura de sacerdote, el padre Lorenzo Massa, que por las calles de Buenos Aires reunió a un grupo de jóvenes en torno al campo parroquial y dio vida al que luego se convertiría en un importante equipo de fútbol.

Se trataba del fundador del San Lorenzo de Almagro -apodados Los cuervos, Los matadores, El Ciclón o Los santos– equipo histórico de la Primera División argentina que dio la bienvenida a la elección del Papa argentino publicando su carnet de socio:

En el origen de este club y en su fundador pueden intuirse influencias que van más allá del deporte.

Biográficamente, el padre salesiano Lorenzo Massa y el jesuita Bergoglio coinciden en algo más que el alzacuello y los colores futboleros si descubrimos que fueron coetáneos -el primero falleció cuando el segundo contaba 12 años-, que ambos nacieron en Buenos Aires de padres emigrados del Piamonte italiano -de Turín y Portacomaro respectivamente- y la preocupación de los dos hombres por acudir a las periferias y ayudar a los desfavorecidos.
 

Las raíces del San Lorezno

En 1908, al recién ordenado sacerdote Lorenzo Massa -contaba unos 26 años- se le encomendó el Oratorio de San Antonio de Padua situado en la barriada de Almagro, habitada entonces por muchos inmigrantes de clase humilde. Los niños del barrio, en gran medida sometidos a duras condiciones de vida, empezaban a practicar en las calles un novedoso deporte que como muchos de sus padres y abuelos había venido de Europa: El football.

Lorenzo Massa (1910).

Lorenzo Massa (1910).

Un día que el padre Massa vio a un chiquillo a punto de ser arrollado por un tranvía mientras perseguía la pelota se le ocurrió la idea que germinaría en algo mucho mayor: Abrir el patio del oratorio a los chicos para que jugaran con mayor seguridad, a condición de que participaran en la misa y leyeran el catecismo, a lo que accedieron.

Pronto los chiquillos quisieron crear un club con sede en el oratorio y ponerle el nombre del cura que les había acogido, quien lo consideró un exceso pero alcanzaron un acuerdo: Que llevara el del mártir san Lorenzo.

Aunque pronto adquirió el sobrenombre popular de los cuervos en referencia a las sotanas, aún faltaban los colores del uniforme. Fue en 1910 para jugar la liga de aficionados don Bosco cuando el club de nuevo acudió a la inspiración religiosa. En palabras del papa Francisco: “No importamos los colores de otro lado, se los pedimos a la Virgen”.

En efecto, el azulgrana característico del San Lorenzo procede de la túnica roja y el manto azul que viste la figura de María Auxiliadora en la basílica que lleva su nombre y que los salesianos habían levantado en Almagro entre 1900 y 1910, en lo que se considera su mayor obra arquitectónica en Argentina. El propio Juan Bosco era quien en 1875 había enviado misioneros a aquel país en la primera misión salesiana fuera de Italia, provenientes de Génova.

A esa misma basílica que en sus inicios había visto al beato Ceferino Namuncurá recibir la confirmación y a Carlos Gardel cantar en su coro, el día de Navidad de 1936 acudieron un italiano huido del fascismo llamado Mario José Francisco Bergoglio y su mujer argentina Regina María Sívori para bautizar a su primogénito Jorgito.

Para entonces, el equipo de fútbol había madurado y superado su etapa de amateur. Desde 1916 contaba con un estadio -el Viejo Gasómetro- y desde 1930 disputaba la liga profesional que el propio San Lorenzo había impulsado. En consecuencia, multitudes de niños, padres, familias enteras y aficionados acudían regularmente a sus instalaciones a disfrutar además del fútbol, del atletismo y baloncesto.

Fue la práctica de este último deporte lo que atrajo al padre de Jorge Bergoglio a unirse al club, y le acompañaron a ver los partidos el hoy Sumo Pontífice y sus hermanos Alberto, Oscar, Marta y María Elena.

El San Lorenzo campeón de Argentina en 1946.

El San Lorenzo campeón de Argentina en 1946.

 

“La gloriosa campaña del 46”

De esta manera, el alumno de colegio salesiano Jorge Bergoglio aprendió desde su más tierna infancia a amar y vivir el deporte e inició una relación con el San Lorenzo que no se limitaría a cantar los goles.

Mucho más tarde, en 2008 siendo arzobispo de Buenos Aires, incluso oficiaría la misa por el centenario del club.

Al poco de ser elegido Sumo Pontífice y convertirse sin duda en el hincha más conocido en todo el mundo del San Lorenzo, en respuesta al club por sus felicitaciones, Bergoglio les escribió una carta donde se expresaba así:

Han venido a mi memoria bellos recuerdos comenzando desde mi infancia. Seguí, a los diez años, la gloriosa campaña del 46: ¡Aquel gol de Pontoni!.

Se refería el Papa a la que se considera la primera gran temporada de la historia del San Lorenzo, la 46/47 (más tarde entre 1968 y 1974 habría toda una era dorada y en 2001 volvería a lo más alto) y a uno de sus jugadores más señeros, René Pontoni, delantero centro y gran goleador que en aquel entonces jugaba de titular en la selección albiceleste dejando a un joven Di Stéfano de suplente en su posición.

Cuando un genuino cuervo rememora aquella época, cita siempre el genial tridente atacante: Farro-Potoni-Martino. Aquel 1946 en que Juan Domingo Perón ganó por vez primera las elecciones a la presidencia de Argentina, los de Almagro se proclamaron campeones nacionales y lo celebraron cruzando el charco atlántico en avión de Iberia para protagonizar una gira por España y Portugal de la que da cuenta el siguiente vídeo con imágenes de la época:


RTVE.es

Fue tal la gloria alcanzada, que en 1947 el padre Massa confesaría que se arrepentía del nombre escogido:

Si yo hubiera sospechado la grandeza que alcanzaría aquel humilde San Lorenzo, no habría aceptado esa denominación. El nombre que yo habría encontrado acorde a la grandeza actual es don Bosco.

A día de hoy, Francisco sigue atendiendo a la evolución de su equipo, como puso de manifiesto aquella anécdota que relató a jugadores de la Juventus de Turín (recibidos en el Vaticano como campeones del Calcio) que al cruzarse en la Plaza de San Pedro con un aficionado que vestía camiseta del club de sus amores, le hizo un gesto subrayando el 3 a 0 que acababan de endosarle a Boca.

A la espera de que concluya el Mundial de Brasil, el club cuervo se prepara para disputar las semifinales de la Copa Libertadores (trofeo que enfrenta a los mejores equipos suramericanos) el mes que viene contra el Bolívar boliviano.

En referencia a esta eliminatoria, el pasado 17 de mayo el presidente de Bolivia Evo Morales, declaró: “Quiero públicamente desafiar a nuestra santidad el papa Francisco: Vamos a ganar a su equipo, que nos perdone nuestro Papa, es el deporte”.

A veces, también en política internacional entre hinchas anda el juego.

 

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