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Francisco hace autocrítica con los obispos brasileños

Papa Francisco con obispos de Brasil en Centro de Estudios de Sumaré, Río de Janeiro

“Tal vez la Iglesia se ha mostrado demasiado débil, lejana de sus necesidades, demasiado fría”

Papa Francisco con obispos de Brasil en Centro de Estudios de Sumaré, Río de Janeiro

MIGUEL ÁNGEL MORENO | En una extensa intervención a los cardenales y obispos brasileños, Francisco realizó una dura reflexión sobre los motivos de la lejanía de muchas personas con respecto a la Iglesia, además de tratar una gran multitud de temas regionales y propios de la Iglesia brasileña. El Pontífice se preguntó si el mundo cristiano se ha convertido en “una tierra estéril”, citando al beato John Henry Newman y cuestionó a su auditorio sobre si el mundo ha convertido a la Iglesia en “una reliquia del pasado”.

“Tal vez la Iglesia se ha mostrado demasiado débil, demasiado lejana de sus necesidades, demasiado pobre para responder a sus inquietudes, demasiado fría para con ellos, demasiado autorreferencial, prisionera de su propio lenguaje rígido; tal vez el mundo parece haber convertido a la Iglesia en una reliquia del pasado, insuficiente para las nuevas cuestiones; quizás la Iglesia tenía respuestas para la infancia del hombre, pero no para su edad adulta”, ha dicho el Papa esta tarde en la comida que ha compartido con cardenales y obispos brasileños, además de con la presidencia de la la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil.

Relectura del episodio de los discípulos de Emaús

Francisco ha tomado la imagen del Evangelio en la que dos discípulos regresan de Jerusalén a Emaús desencantados tras la muerte del Mesías, para hacer una “relectura” del presente de la Iglesia: “Los dos discípulos huyen de Jerusalén. Se alejan de la ‘desnudez’ de Dios. Están escandalizados por el fracaso del Mesías en quien habían esperado y que ahora aparece irremediablemente derrotado, humillado, incluso después del tercer día. Es el misterio difícil de quien abandona la Iglesia; de aquellos que, tras haberse dejado seducir por otras propuestas, creen que la Iglesia —su Jerusalén— ya no puede ofrecer algo significativo e importante”.

Para el Papa, en la actualidad hay muchas personas como los discípulos de Emaús, no solo los que abandonan el cristianismo para aproximarse a otros grupos religiosos, sino aquellos que “parecen vivir sin Dios, tanto en la teoría como en la práctica”, ha dicho el Pontífice.

Frente a esta situación, Francisco pide a la Iglesia que sea capaz de “entrar en su conversación”, que se acerque a aquellos que estén “con la decepción de un cristianismo considerado ya estéril, infecundo, impotente para generar sentido”.

Sin dejar de criticar los problemas del “lado oscuro” de la globalización, también ha puesto sobre la mesa a aquellos que ven la “medida” de la Iglesia “demasiado alta” su meta “demasiado inalcanzable”.

La Iglesia, según el Papa ha confiado a los prelados brasileños, debe “acompañar” e ir “más allá del mero escuchar”, sino ponerse en marcha para “descifrar esa noche que entraña la fuga de Jerusalén de tantos hermanos”. “Una Iglesia que se dé cuenta de que las razones por las que hay quien se aleja, contienen ya en sí mismas también los motivos para un posible retorno, pero es necesario saber leer el todo con valentía”, ha explicado.

Crítica a quienes prometen “algo más alto”

El Papa también ha responsabilizado del alejamiento de los fieles a aquellos que les prometen “algo más alto, más fuerte, más veloz”, en una clara referencia al consumismo globalizado (“internet veloz, coches y aviones rápidos, relaciones inmediatas…” ha ejemplificado Francisco). Pero también ha identificado una “necesidad desesperada de calma”.

“La Iglesia, ¿sabe todavía ser lenta: en el tiempo, para escuchar, en la paciencia, para reparar y reconstruir? ¿O acaso también la Iglesia se ve arrastrada por el frenesí de la eficiencia?”, se ha preguntado el Pontífice, instando a sus hermanos a recuperar la capacidad de “adaptar el paso a las posibilidades de los peregrinos”.

“Se necesita una Iglesia que también hoy pueda devolver la ciudadanía a tantos de sus hijos que caminan como en un éxodo”, ha recalcado.

Revisión del estado de la Iglesia brasileña

Sin perjuicio de la relevancia de los puntos anteriores, el Papa ha utilizado la mayor parte de la intervención a agradecer y valorar los avances de la Iglesia brasileña, especialmente a la luz del Documento de Aparecida, firmado en 2007 por los obispos centroamericanos y suramericanos (entre ellos, el propio Bergoglio).

También ha reflexionado sobre la Iglesia de Brasil haciendo una analogía con el descubrimiento de la imagen de la Virgen de Aparecida, encontrada por unos pescadores en una zona a medio camino entre São Paulo, Río de Janeiro y la zona minera brasileña: “Dios aparece en los cruces”.

En aspectos puramente locales, Francisco ha enfatizado a los prelados brasileños la importancia de la formación, de la colegialidad entre distintos obispos, y la búsqueda de un “estado permanente de misión”, así como ha valorado sus esfuerzos en puntos concretos de la realidad del gran país sudamericano, como es el caso de la preocupación por la Amazonia, sobre la cual les ha felicitado.

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