España duele a los papas

JUAN RUBIO, director de Vida Nueva | Que España preocupa a los papas es evidente. Todos recordamos las diatribas de Pablo VI con Franco, las grandes intervenciones de Juan Pablo II en temas de envergadura que hicieron temblar y la preocupación de Benedicto XVI para que España no se convirtiera en “laboratorio del laicismo”.

Les preocupa no solo por la deriva religiosa del país, sino también por su papel de puente con las Iglesias latinoamericanas. Les preocupan leyes como las del aborto o los matrimonios entre personas del mismo sexo. Les preocupa que un Gobierno conservador sea más liberal agnóstico que católico.

Les preocupa que desciendan las vocaciones de forma alarmante, que suba como la espuma una religiosidad líquida. Les preocupa y les duele que en estos últimos años se haya convertido más en una Iglesia de regañina que de abrazo; de persecución absurda a nuevas ideas que de apoyo y corrección fraterna.

Y también al papa Francisco lo que le duele es ver una Iglesia dividida, muy dividida, fragmentada desde arriba, desde quienes deberían servir a la comunión, pero abonan la división. Y le sigue doliendo que estas Iglesias estén tan faltas de imaginación, garra y conversion pastoral.

Pueden enviar sus cartas con sugerencias o comentarios a: director.vidanueva@ppc-editorial.com

En el nº 2.852 de Vida Nueva.

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