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‘Ora et labora’ con los jóvenes

hermana Paula del Monatserio de Armenteira Pontevedra

Las religiosas de Armenteira (Pontevedra) comparten su vida monástica

jóvenes en taller de oración y trabajo en Monasterio de Armenteira Pontevedra

FRAN OTERO. Fotos: LA SALLE | “¡Mira que se pueden hacer cosas curiosas en unas vacaciones de invierno!”, dicen los hermanos de La Salle Luis Miguel Sanz y Jorge Sierra. Cierto. Y ellos, junto con unos 20 jóvenes procedentes del norte de Portugal, Galicia y Madrid vinculados a La Salle, han hecho una muy especial los últimos días del pasado año: compartir oración y vida con las religiosas cistercienses del pontevedrés Monasterio de Armenteira. El título de esta experiencia, Dios con nosotros.

Durante cuatro días, los jóvenes pudieron comprobar y experimentar la vida monástica, respirar la espiritualidad que allí habita. El Ora et labora recorrió todo un día, como también los testimonios de las religiosas, la Lectio Divina, la oración en comunidad y la reflexión sobre el misterio de la Navidad. El culmen fue la Eucaristía, preparada entre los jóvenes, la comunidad y el resto de huéspedes del monasterio.

En definitiva, días que la hermana Paula sintetiza con estas palabras: “Compartimos liturgia, trabajo manual, talleres de oración y, sobre todo, mucha vida y espiritualidad cisterciense-lasaliana”.

Jorge Sierra lo resume de un modo más gráfico, con alguna interpelación: “¿Pensasteis que os podíais poner a tomar café con unos monjes y monjas y charlar de lo que se hace por allí? ¿Y practicar un día su Ora et labora? Ellos y ellas dedican tiempo a la celebración de la fe y a la oración; con un poco de ayuda, puedes entender sus textos y sus cantos. Hasta te pueden dar pistas para interiorizar un texto de la Palabra –Lectio Divina, lo llaman–. Y allí hay tiempo para todo: hasta para leer unos textos de Juan de La Salle, repensar el mensaje de una película o hacer algunas prácticas de interioridad”.

hermana Paula del Monatserio de Armenteira Pontevedra

La hermana Paula

Muchos interrogantes

Y a medida que se comparte, las distancias se acortan. No es fácil para un joven acercarse a la vida monástica, explica Paula: “Al principio nos miran con extrañeza y los interrogantes que traen sobre la vida monástica son muchos, pues apenas conocen nada. Pero con el paso de los días, se van dando cuenta de que somos mujeres normales, de que podemos tomarnos un café, trabajar juntos y también orar juntos”.

La experiencia de los jóvenes y las de sus responsables –coinciden tanto Luis Miguel como Jorge– ha sido positiva, pero añaden que ahora “hay que volver a la vida diaria, a sus grupos y entornos de referencia para seguir creciendo”.

También para las religiosas. Y es que recibir una visita así supone alterar un poco su ritmo de vida, algo que “de vez en cuando es muy sano”, y un intercambio real de experiencias de fe.

“Es una riqueza para ambas partes. Ellos conocen más de cerca un estilo de vida, el monástico, para seguir a Jesús, que tiene mucho de invisibilidad, y nosotras aprendemos de su autenticidad y sabiduría. Los jóvenes de hoy, creyentes o no, tienen una búsqueda profunda de Dios, porque es algo constitutivo de la persona. Y nosotras somos testigos de que ese anhelo dormido se puede despertar en el monasterio”, afirma Paula.

De los jóvenes que las visitaron, la religiosa cisterciense destacó “la sensibilidad exquisita para la oración y una búsqueda sincera, para integrar en su día a día, trabajo y estudios, una actitud contemplativa. “Así, cuando oiga hablar negativamente de la juventud en general, levantaré el dedo y diré que no, que no todos son así, que yo conozco jóvenes muy auténticos”, añade.

Según Luis Miguel Sanz, detrás de esta iniciativa hay una referencia a la Pastoral Juvenil de La Salle, siempre en continua renovación. Y es que cree que a los jóvenes hay que ofrecerles experiencias de referencia, puntos de encuentro para su vida desde algunos “ángulos clave”.

Uno de estos es el que se ha tratado en Armenteira: la espiritualidad, “ese taller que teje y desteje para seguir en camino, sabiendo que hay que cocinarlo en más espacios vitales y en otros lenguajes”. “Un monasterio no es, por definición, el mejor en exclusiva, aunque aporta contexto al texto”.

Vivida la experiencia, Luis Miguel y Jorge creen que se deberían potenciar este tipo de encuentros en la Iglesia, pues “la pastoral juvenil está necesitando de múltiples referencias, tanto de diversos formatos de vida cristiana, como de referencias de los ejes de la vida del cristiano”.

En el nº 2.833 de Vida Nueva.

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