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Críticas a la posibilidad de un ordinariato para luteranos

obispos de la Federación Luterana Mundial
obispos de la Federación Luterana Mundial

Obispos de la Federación Luterana Mundial

M. Á. MALAVIA | El debate lo reabrió días atrás el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller, cuando declaró que, tras la creación de distintos ordinariatos para comunidades anglicanas que se han reintegrado a la Iglesia católica, la puerta estaría abierta para colectivos luteranos que quisieran solicitar la comunión con Roma. Aunque, eso sí, reconocía que este proceso sería más difícil, puesto que “el mundo luterano es diferente del anglicano”, ya que “en el anglicanismo siempre ha habido una parte muy cercana al catolicismo”.

Esta posibilidad ha obtenido una inmediata respuesta en boca del secretario general de la Federación Luterana Mundial, Martin Junge, quien ha advertido que el impulso de ordinariatos para luteranos, además de “problemas teológicos”, generaría “profundas repercusiones ecuménicas”. El organismo, que aglutina a 70 millones de fieles reformados, reconoce la legitimidad de conversiones individuales, pero rechaza la estructura del ordinariato, que incluye al conjunto de una comunidad.

En este sentido, conviene recordar que ya se produjo un hecho significativo en febrero de 2011, en un contexto en el que habían nacido los primeros ordinariatos especiales para comunidades anglicanas en Inglaterra y Gales, y en el que se fraguaban otros para los EE.UU. o Australia, que finalmente serían oficiales en enero del pasado año.

Entonces, Doctrina de la Fe aceptó el ingreso en bloque de 18 parroquias angloluteranas en el ordinariato anglocatólico de los EE.UU. En total, 4.000 fieles estadounidenses y otros 6.000 con los que contaban en sus misiones en Sudán del Sur se adhirieron al catolicismo, en lo que fue el primer gesto comunitario de este tipo por parte de luteranos.

En 2017, se celebra el 500º aniversario del cisma protestante encabezado por Lutero, del que acabarían surgiendo numerosas Iglesias cristianas separadas de la católica. Como recalca Martin Junge, la intención de la Federación Luterana Mundial, pese a la “señal errónea a las Iglesias luteranas”, que a su juicio habría dado Roma con la predisposición a crear ordinariatos para sus fieles, continúa siendo el de afrontarlo en un “clima de comprensión y cooperación ecuménica”.

En el nº 2.833 de Vida Nueva.

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