¿Por qué el Papa abre una cuenta en Twitter?

Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica

Antonio Spadaro, director de La Civiltà CattolicaANTONIO SPADARO | Director de La Civiltà Cattolica

“Hoy, los mensajes no pueden ser simplemente transmitidos, deben ser compartidos. Este es el significado de la comunicación en nuestros días…”.

El 3 de diciembre Benedicto XVI abrió su cuenta en Twitter. ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene? ¿Es solo una expresión de un deseo de modernidad o hay mucho más?

Hoy, los mensajes no pueden ser simplemente transmitidos, deben ser compartidos. Este es el significado de la comunicación en nuestros días, en el tiempo de las redes sociales. La Iglesia católica lo sabe desde hace mucho tiempo, desde sus orígenes mismos: el testimonio es la forma privilegiada para transmitir la fe.

Los mensajes pasan hoy a través de las redes sociales, que son lugares donde se comparte la vida, los deseos mejores y peores, las preguntas y las respuestas… La prueba consiste en el hecho de que muchos líderes religiosos están ya en Twitter. La lista de obispos y cardenales con una cuenta en Twitter empieza a ser larga e importante.

Es por ello normal que el Papa tenga su propia cuenta. El 3 de diciembre se conecta idealmente con el 12 de febrero de 1931, cuando Pío XI lanzó su primer mensaje vía radio. Ya entonces Pío XI hablaba de una tecnología puesta al servicio de las relaciones y no de la mera propaganda. Y un mensaje vía Twitter entra en un círculo de relación, condivisión y reflexión.

En el mensaje del Papa para la 46ª Jornada Mundial de las Comunicaciones se puede leer: “En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo bíblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad”. ¿Cómo no pensar en Twitter?

Esa es la pregunta: ¿cómo ser concisos sin caer en el puro minimalismo cuando se comunica? Es necesario captar lo esencial y decirlo con palabras precisas. La tradición espiritual cristiana indica un camino para que la comunicación vía Twitter no caiga en una suerte de empobrecimiento de la complejidad humana. Este camino consiste en conjugar sabiduría y precisión para que la expresión sintética no vaya en detrimento de la profundidad y de la lentitud de la asimilación, sino que ofrezca un enganche para una meditación más aguda y densa.

La presencia del Papa en Twitter puede, por tanto, tener un efecto colateral importantísimo: recordar a Twitter su “vocación” más alta: una comunicación que haga de la brevedad el sinónimo de densidad y eficacia.

En el nº 2.832 de Vida Nueva.

 

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