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Pese a todo, un buen año en el Vaticano

Las palabras de Benedicto XVI han resonado con fuerza en 2012

inauguración del Año de la fe Plaza de San Pedro 11 de octubre 2012

Apertura del Año de la fe, el 11 de octubre

ANTONIO PELAYO. ROMA | Una de las expresiones más usadas por los que han informado sobre el Vaticano durante los últimos doce meses ha sido la de annus horribilis. Permítaseme discrepar.

No considero en absoluto que este año se cierre con un signo negativo, aunque a nadie se le escapa que las vicisitudes ligadas al robo de documentos del apartamento papal y su posterior difusión hayan causado un daño notable a la imagen de la Iglesia de Cristo y a su máxima expresión en la tierra: el Pontificado romano.

Dada la estructura piramidal de la Iglesia, este balance tiene que comenzar por la persona de Benedicto XVI, que el 16 de abril de este año cumplió 85 años. A la vista de todos salta la evidencia de que la edad no perdona a nadie, ni a los pontífices, pero, al mismo tiempo, tampoco puede negarse que lo que los italianos definen “vejez creativa” se aplica al Papa como anillo al dedo.

Joseph Ratzinger ha mantenido sin cambios importantes la agenda papal, tan cargada de responsabilidades, y ha tenido aún tiempo para rematar la tercera parte de su obra sobre Jesús de Nazaret, dando a sus lectores en todo el mundo la oportunidad de profundizar en sus conocimientos sobre la infancia de Cristo. Libro notablemente más breve que los dos anteriores, pero más sugestivo y que, por eso mismo, está constituyendo un fenómeno editorial.

No menor eco ha tenido el desembarco de Benedicto XVI en el mundo de las redes sociales y, más en concreto, en Twitter, cuya cuenta, @Pontifex, cuenta ya con más de dos millones de seguidores.

Benedicto XVI en Cuba misa en la Plaza de la Revolución

El Papa, en la Plaza de la Revolución de La Habana

Tres importantes viajes

Los viajes internacionales de este año han sido solo dos, pero cada uno de ellos merece una cuidadosa lectura.

El primero tuvo lugar del 23 al 29 de marzo y su destino fueron dos países muy significativos en la historia del catolicismo latinoamericano: México y Cuba, ya visitados con anterioridad por Juan Pablo II.

El segundo viaje internacional del año corrió el riesgo de ser suspendido en el último momento, ante la imposibilidad de poder garantizar la seguridad del Papa y de los centenares de miles de personas que previsiblemente acudirían a a participar en las ceremonias por él presididas. La visita a Líbano, del 14 al 16 de septiembre, no podía no sufrir las consecuencias de la devastadora guerra civil en Siria, nación no solo limítrofe, sino además muy presente en los avatares del país de los cedros.

El Sínodo y la nueva evangelización

A la vuelta, le esperaban a Benedicto XVI unas semanas de intensa actividad, comenzando por la apertura de la XIII Asamblea del Sínodo de los Obispos, sobre el tema de La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana (del 7 al 28 de octubre).

Todo sobre el año de Benedicto XVI y del desarrollo de la actualidad en el Vaticano, en el artículo completo, disponible solo para suscriptores.

Pese a todo, un buen año en el Vaticano [íntegro]

En el nº 2.829 de Vida Nueva.

TODO LO QUE FUE NOTICIA EN 2012…:

NÚMERO ESPECIAL NAVIDAD–FIN DE AÑO 2012

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