Ha valido la pena

Congreso Nacional de Pastoral Juvenil noviembre 2012 jóvenes en iglesia con velas

Congreso Nacional de Pastoral Juvenil noviembre 2012 jóvenes en iglesia con velas

CARLES SUCH, director de Revista de Pastoral Juvenil | A modo de sumario:

  • 1. Necesitamos ‘tocarnos’, estar en contacto y reconocernos en nuestra Iglesia. Ha valido la pena el encuentro en el Congreso de Pastoral Juvenil.
  • 2. Vivimos tiempos de cercanía y bastante comunión vital en la pastoral juvenil, aunque somos muy diversos. Es fruto de años trabajando en red, sabiéndonos en la misma travesía con diferentes naves y rutas.
  • 3. Para entender bien el congreso y no moralizar ni tomar parte, hay que leerlo al revés: escuchar primero al cardenal Rylko y a Rosendo –formar un sujeto sólido evangelizador y entusiasmarse con este ministerio–; abajar esa realidad a una visión más terrestre, humana (y por tanto, algo más mezquina) –lectura realista de la sociedad y sus heridas– de monseñor Munilla, y acabar con ganas de dar gratis lo que se ha recibido gratis –Primer Anuncio- como animó monseñor Carlos Osoro.
  • 4. Ausencias. Unas peligrosas: falta de voces jóvenes (seguimos sin escucharlos); falta de mujeres (solo una religiosa); falta de diálogo (fue un congreso unidireccional). Otras preocupantes: poca fundamentación teológica; escasas referencias a la comunidad cristiana; visiones pastorales y eclesiales algo sesgadas (somos mucho más plurales); discreto diálogo fe-cultura; Y… que no vino.
  • 5. Presencias significativas. La liturgia, celebración y oración cuidadas y simplificadas, bellas; numerosos obispos y bastante asequibles; muchas realidades eclesiales; la unión oración-misión; la tecnología y las redes sociales hasta dentro de la catedral; jóvenes voluntarios alegres, serviciales, obedientes…
  • 6. Y sobre el lugar: Valencia, preciosa. Y su catedral y su entorno y sus iglesias del centro. Pero, ¿es el mejor entorno para animar al Primer Anuncio y la evangelización los espacios sagrados cerrados? Al fin y al cabo, mucha evangelización y poca pastoral, y la primera con riesgos de derivar en una ‘evangelescencia desencarnada’. Pero con todo, mucha vida y esperanza. Ha valido la pena.

En el nº 2.823 de Vida Nueva.

 

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