Algunos libros para el equipaje veraniego

JUAN RUBIO, director de Vida Nueva | Suele dar pena la gente que no lee. No porque sean incultos, que lo son sin duda; o porque estén más indefensos y sean menos libres, que también; sino porque no conocen el gozo de leer páginas que nos hablan directamente al corazón. Y no me refiero a quienes no saben leer, víctimas inocentes de sistemas que tienen miedo a los libros por lo que en ellos hay de libertad. ¡Cuánta esperanza y libertad hay en el acto de leer! Es la esperanza de poder entender a otro ser humano; de sumarte a su fugaz trayectoria por la vida. Pues aquí van unas sugerencias para el verano.

Un libro de largo recorrido, una lectura o relectura es Moby Dick, de Melville. Pero antes, no dejéis de leer un libro propedéutico, recientemente publicado: Leviatán o la ballena, de Philip Hoare. Su lectura prepara al viaje espiritual que supone la obra de Melville. Un embrujo, con mezcla de historia, biología y literatura.

Alguna novela para llevar en el equipaje ligero… La cena, de Herman Koch. Buena trama para reflexionar sobre la educación de los hijos y la fuerza del amor parental. Hay suspense y mucha indagación psicológica.

Si no queréis novela y preferís ensayo, recomiendo dos libros: 44 cartas desde el mundo líquido, de Zygmunt Bauman, y Después de la crisis. Por un futuro sin marginación, de Alain Touraine. Se leen con agilidad. No me canso de aconsejar a los amantes del ensayo que la narrativa también aporta “verdad y conocimiento,” que dijera la Zambrano.

Para quienes andan preocupados por ese deificado mundo del periodismo, que se ha erigido en el dios moderno capaz de expulsar del Paraíso a quienes quiera, exigiendo libaciones de vidas inocentes, una obra de Heinrich Böll: El honor perdido de Katharina Blum, una feroz crítica a los medios de comunicación sensacionalistas y al abuso de los mecanismos de poder. El caso Murdoch ha desatado la alarma.

Alguna cosa de viajes. Si quieres escapar a Lisboa, un librito encantador: Lisboa, diario de a bordo, de José Cardoso Pires. “Como si navegara, como si navegara…”, dice el autor, arrancando su obra.

Para editores y amantes del libro, la obra Oficio de editor, de Mario Muchnik, puede ser de interés. Recovecos de este mundo tan estrafalario que tanto alimentó el pensamiento español de la segunda mitad del siglo XX.

En temas biográficos resultan interesantes los Recuerdos y memorias de José María Cirarda, publicada en PPC, gracias a las gestiones de la familia y del sacerdote cordobés Juan Moreno. Más claves para entender el pasado reciente.

No me resisto a recomendar una trilogía muy interesante, escrita por Hermann Broch: Los sonámbulos, integrada por tres pequeñas novelas: Pasenow o el romanticismo; Esch o la anarquía; y Huguenau o el realismo. Tres etapas de la historia de una Alemania que se va enseñoreando sobre una Europa cada vez más pequeña ante lo global. No hay que perder de vista el fortalecimiento alemán.

Y por último, ante la visita de Benedicto XVI a España el próximo mes de agosto, el libro En defensa del Papa, de Rodari y Tornielli. Un estudio bien documentado.
Y vayan leyendo. Como decía William Faulkner: “Fiction, pure joy”.

En el nº 2.763 de Vida Nueva.

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