Editorial

Cambio de ciclo para el libro religioso

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EDITORIAL VIDA NUEVA | La crisis golpea con fuerza a todos los sectores de la economía, también al mercado editorial. Una situación a la que no es ajeno el libro religioso, cuyas ventas cayeron el año pasado, y que ve cómo no pocas de sus librerías y algunos otros puntos de venta atraviesan serios problemas financieros o se han visto obligados a echar el cierre. Mientras tanto, asistimos al avance ya imparable del soporte digital.

Ambos factores –dificultades y nuevas posibilidades– anuncian “un cambio de ciclo en el sector”, reconoce a Vida Nueva el coordinador de la Comisión de Editores del Libro Religioso, Luis Miguel Esteban. De la respuesta que se dé a los desafíos que proponen estos tiempos nuevos e inciertos, dependerá en gran medida la viabilidad futura de las editoriales religiosas.

Algunos de sus responsables comparten en este número sus inquietudes al respecto. Y no por conocidas, muchas de ellas resultan menos importantes para entender el momento actual del mercado religioso: la progresiva secularización de nuestra sociedad, el bajo índice de vocaciones, la necesaria tecnificación y agilización de los procesos

Sin embargo, coincidiendo con la I Jornada del Libro Religioso –de la que nos hicimos eco en estas páginas hace ya casi un año–, los editores ponían sobre la mesa otros escollos cuya responsabilidad les toca más de cerca: el exceso de novedades, la poca creatividad, la escasa información, el desfase tecnológico… Son aspectos que hoy tratan de tener muy en cuenta para convertir al cliente/lector en el verdadero protagonista o para mejorar la cadena comercial editor-distribuidor-librero, aunque no siempre su empeño obtenga los resultados esperados.

Muchas otras son las cuestiones que el sector se viene planteando desde hace bastante tiempo, y que aquí les hemos trasladado: ¿desaparecerán algunas editoriales religiosas? ¿Hay sitio para todas? ¿Deberán fusionarse o aunar esfuerzos para salir adelante? ¿Están en condiciones de afrontar proyectos como el libro electrónico? ¿Deberán abrirse a otras disciplinas afines como la filosofía o la psicología?… Su respuesta es casi unánime: la supervivencia pasa por la innovación y la especialización.

La irrupción del e-reader y el e-book ya están poniendo a prueba la flexibilidad del negocio para adaptarse a los cambios. En cuanto a la segunda exigencia, son las editoriales pequeñas sus más firmes defensoras, sin duda porque se juegan su presencia en el mercado en su capacidad para especializarse en contenidos muy concretos.

Ahora bien, si tan difícil resulta seguir a flote en un ámbito saturado de títulos y con una nutrida representación de sellos editoriales, ¿por qué no considerar la posibilidad de una fusión o, como mímino, una unión de esfuerzos? Llegados a este punto, cabe alabar la respetable reivindicación de las señas de identidad de cada cual, pero quizás es hora de buscar una mayor comunión de fuerzas, de aprovechar sinergias, para situar al nicho del libro religioso en el lugar del mercado que le corresponde. Por tradición, pero, sobre todo, por futuro. Para ello, no hay que renunciar a nada genuino, solo a viejos recelos que en nada benefician a un sector que quiere y necesita reinventarse.

En el nº 2.756 de Vida Nueva (del 4 al 10 de junio de 2011).

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