.


Conferencia Episcopal: ocho presidentes en 45 años

Gabino Díaz Merchán y el cardenal Tarancón

(Miguel Ángel Malavia) Con el fin de aplicar la apuesta del Concilio por la colegialidad de los obispos con el Papa, en marzo de 1966 surgió la Conferencia Episcopal Española (CEE), siendo su primer presidente el cardenal y arzobispo de Santiago de Compostela, Fernando Quiroga Palacios. Cumplido su trienio de gobierno, al renunciar a la reelección, le sustituyó en 1969 el arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo, quien desempeñó el cargo hasta 1971, cuando falleció.

La presidencia de ambos estuvo marcada por la influencia conciliar en un episcopado que desarrollaba su acción pastoral en el régimen franquista. La confesionalidad del Estado se traducía tanto en numerosos privilegios como en ataduras.

Desde la II Plenaria de la CEE, en agosto de 1966, los obispos manifestaron su predisposición a renunciar a privilegios y a que se pusiera fin al binomio Iglesia-Estado. En lo social, las fricciones con el régimen (y a nivel interno) provinieron de iniciativas particulares de grupos de sacerdotes y movimientos seglares, en especial, Acción Católica.

Tarancón, el cardenal de la Transición

Con el acceso a la presidencia de Vicente Enrique y Tarancón, en 1971, por primera (y única) vez, el cargo fue interino, dado que sucedió al fallecido Morcillo por ser el vicepresidente. Un año después, el mismo en que fue designado cardenal de Madrid, ganaría las elecciones; lo que haría dos veces más.

Apoyado por Pablo VI, Tarancón fue el líder de la Iglesia en España en el proceso que llevó del final de la dictadura (con la que tuvo varios choques) a la transición a la democracia. En un período marcado por las fuertes tensiones, fue un hito su homilía en la madrileña iglesia de los Jerónimos, por la coronación del Rey Juan Carlos I, y en la que ya se expresó el apoyo eclesial al cambio político que estaba por venir.

Díaz Merchán y Ángel Suquía

Díaz Merchán y el 23-F

Pese a todo, en 1981 no estaba asegurada la convivencia democrática. Ese 23 de febrero, mientras la Plenaria elegía al sucesor de Tarancón, un golpe militar secuestraba el Congreso de los Diputados. Salvada la situación, la elección presidencial de Calvo Sotelo, en sustitución del dimitido Adolfo Suárez, coincidió con la apuesta por Gabino Díaz Merchán, arzobispo de Oviedo, como nuevo referente episcopal.

Sus dos trienios (1981-1987) coincidirían con los primeros años de gobierno socialista, tras la victoria electoral de Felipe González en 1982. Eclesialmente, Díaz Merchán continuó la línea conciliar impulsada por Tarancón. En lo político, las relaciones con el Ejecutivo socialista estuvieron marcadas por el diálogo, no exento de tensión ante leyes como las del divorcio, el aborto o la LOGSE, en educación.

Ángel Suquía, una línea de cambio

Quien encabezara la CEE entre 1987 y 1993, Ángel Suquía, sí impulsó una línea de cambio, fundamentalmente en lo eclesial. Fue un hombre de confianza de Juan Pablo II.

Cardenal de Madrid desde 1985 (en sustitución de Tarancón), renovó completamente el Consejo Episcopal de la diócesis y favoreció la extensión en esta de movimientos laicales como Comunión y Liberación o el Opus Dei. Tras su renuncia por edad a la sede madrileña, en 1991, esta no le sería aceptada hasta casi tres años después, sucediéndole Antonio María Rouco Varela, quien fuera su auxiliar en Santiago de Compostela.

En lo político, su talante más conservador no le impidió buscar el apoyo del Ejecutivo socialista para lo que consideró gran legado de su pontificado: la culminación de las obras de la Catedral de La Almudena, consagrada por el propio Juan Pablo II en 1993.

Elías Yanes con Antonio Mª Rouco

De Elías Yanes a Rouco Varela

Con Elías Yanes (1993-1999), se produjo una vuelta a la línea taranconiana. Secretario de la CEE (1972-1977), con Tarancón como presidente, en Oviedo fue obispo auxiliar de Díaz Merchán (1970-1977), transcurriendo la mayoría de su episcopado en Zaragoza (1977-2005). Políticamente, su liderazgo al frente de la CEE coincidió con el trasvase de poder del PSOE al PP, tras la victoria electoral de José María Aznar en 1996.

En 1999 se produjo otro cambio de tendencia con Rouco Varela. En lo que sería su primer período a la cabeza de la CEE (dos trienios, enlazando hasta 2005), el arzobispo y cardenal de Madrid será la cara más visible y mediática del catolicismo en España. Apoyado desde Roma, su influencia fue notable en la composición del mapa episcopal de los siguientes años. En su labor diocesana, concedió un notable protagonismo a los nuevos movimientos eclesiales, con una especial relevancia del Camino Neocatecumenal.

Desde el punto de vista político, las relaciones con el Gobierno del PP alcanzaron momentos de crisis a causa del Pacto Antiterrorista, en 2000, o el apoyo español a la Guerra de Irak, en 2003. Con la llegada al poder del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en 2004, comenzó una época de tensión.

En las elecciones de 2005, Ricardo Blázquez, vinculado al sector más moderado del episcopado, se impuso por un solo voto al cardenal de Madrid. Pese a que el entonces obispo de Bilbao (hoy en Valladolid) mostrara su predisposición al diálogo con el Ejecutivo socialista, este trienio sería crispado.

Rouco Varela y Ricardo Blázquez

El rechazo a la asignatura Educación para la Ciudadanía o al matrimonio homosexual, que llevó a varios obispos a manifestarse en su contra, unida al tono radicalizado por parte de algunos locutores en la Cope, entre otras cuestiones, llevaron al Gobierno Zapatero a acusar a los obispos de instalarse en la “politización”.

En 2008, tras una ajustada votación, Rouco recuperó la presidencia. Cercano a Benedicto XVI, ha mantenido su anterior línea de gobierno y ha influido en la designación de algunos de los nuevos mitrados.

Políticamente, pese a polémicas como la de la reforma de la Ley del Aborto, por la mediación vaticana se han suavizado las relaciones con el Gobierno. El desarrollo del nuevo modelo tributario (consensuado en la era Blázquez), el cambio de línea editorial en la Cope y la estrecha colaboración con las autoridades de cara a la JMJ, este próximo mes de agosto en Madrid, han marcado un nuevo contexto de aparente tranquilidad.

TODOS LOS PRESIDENTES

  • Fernando Quiroga Palacios. Trienio 1966-1969.
  • Casimiro Morcillo González. Trienio 1969-1971 (falleció antes de completarlo).
  • Vicente Enrique y Tarancón. 1971-1981 (completó, como interino, el trienio de Casimiro Morcillo, más otros tres trienios).
  • Gabino Díaz Merchán. Dos trienios, 1981-1987.
  • Ángel Suquía Goicoechea. Dos trienios, 1987-1993.
  • Elías Yanes Álvarez. Dos trienios, 1993-1999.
  • Antonio Mª Rouco Varela. Dos trienios, 1999-2005.
  • Ricardo Blázquez Pérez. Trienio 2005-2008.
  • Antonio Mª Rouco Varela. 2008-…

En el nº 2.743 de Vida Nueva.

INFORMACIÓN RELACIONADA

DOCUMENTACIÓN ACTUALIZADA

Compartir